¿Hasta dónde llega el Personal Branding? | 493

Hasta dónde llega el Personal Branding | Los límites de la Marca personal y lo que te brinda el Branding Personal | La importancia y ejemplos de marca personal | Técnicas de Personal Branding | Cómo posicionar y destacar tu imagen | Prestigio | Tú eres tu marca
Las diferencias entre Personal Branding, Marca Personal y la demostración de lo que realmente puedes hacer por los demás. Frase de la imagen de Platón, Filósofo la Antigua Atenas: “El comportamiento humano fluye desde tres fuentes principales: Deseo, Emoción y Conocimiento”.

¿Hasta dónde llega el Personal Branding?

¿En qué momento predomina nuestro ‘saber hacer’ sobre el Personal Branding?

¿Qué relación tienen el Personal Branding y la Marca Personal?

Comencemos con dos breves definiciones:

El personal branding es una herramienta que nos sirve para proyectar nuestra imagen y personalidad, es un proceso continuo que nos permite proyectar nuestra imagen, producto o empresa como una idea preconcebida, la cual queremos establecer en la mente de los demás.

La marca personal, por su parte, es la idea que ya tienen los demás acerca de nuestra persona, solo en función del valor que somos capaces de aportarles.

Que otros digan que somos “buenas personas”, “simpáticos” o que “les caemos bien”, no son argumentos distintivos que nos diferencien radicalmente de otros, porque la naturaleza del ser humano es buena, y casi todos podemos contar con estas cualidades.

En pocas palabras:

El personal branding tiene muchísimo que ver con la consciencia que tiene uno de sí mismo, y de cómo se quiere proyectar; aquí lo importante es ser objetivo.

La marca personal está relacionada con la idea que los demás tienen de uno. Aquí es donde entra la subjetividad, porque otros pueden o no tener razón, ser justos o injustos, corresponder con nuestra idea preconcebida o no.

Los demás pueden opinar algo acerca de nosotros, y ésto quizá no nos guste; es posible que no acepten que somos “tan buenos” como nosotros mismos creemos y hasta lo declaramos públicamente.

Estas diferencias de criterio no son fáciles de gestionar, especialmente si nuestro ego nos impide ver la realidad.

He planteado este preámbulo porque estoy notando que con la proliferación de las redes sociales y los teléfonos celuares, estamos siendo testigos del ‘boom del personal branding’; parece como que el ímpetu por proyectar y posicionar una imagen fuese la prioridad de la mayoría.

Al margen de que otras personas y profesionales conozcan o desconozcan acerca de las técnicas de Personal Branding,

Una gran proporción de los que exponen su imagen en redes sociales demuestran ansias por ser reconocidos, con independencia de su conocimiento o ignorancia acerca del personal branding, y esto está bien.

Parte de la naturaleza del ser humano nos empuja a tratar de ser aceptados en sociedad, o en nuestro medio o industria, pocos son los que quieren pasar desapercibidos.

En su gran mayoría, las personas deseamos que los demás nos distingan por nuestras habilidades, por nuestro conocimiento, por nuestra profesión, por nuestras aficiones y filosofía de vida,  por el carisma y hasta por nuestra belleza exterior.

Los seres humanos queremos que los demás nos vean y nos acepten como personas felices, aunque no lo seamos. Yo no creo que alguien que esté bien de sus facultades mentales desee que lo distingan como una persona infeliz, aunque desafortunadamente lo sea, hay mucho postureo como ahora le llaman en redes sociales,

Postureo.-

El postureo es un neologismo que indica que alguien adopta una pose para que los demás crean que su forma de ser o de llevar la vida es “ideal”, y esta pose se finge más por imagen o por guardar las apariencias que por una verdadera motivación.

Lo más normal en las redes sociales es encontrar gente que adopta actitudes artificiales,

en las que pretende por ejemplo llevar una vida idílica, ya sea viajando a un lugar exótico, haciendo ejercicio en un gimnasio público, tomándose una foto cerca de un helicóptero privado, o conduciendo un coche convertible.

En principio, quienes exponen públicamente tanto su vida personal como profesional, buscan la aprobación de los demás, y al hacerlo aceptan que serán objeto de críticas, positivas o negativas,

esto es solo parte de las técnicas de personal branding para ganar posicionamiento,

Pero,  ¿hasta dónde es apropiado llegar con este nivel de exposición pública?

Exhibir lo que uno es, o lo que uno cree que es, y manifestar sus ideales públicamente es “un arma de doble filo”,

porque declarar por ejemplo en mi perfil de Instagram que me apasiona la comunicación, y ayudar a la gente tanto a ser mejores en lo personal como a ganar dinero en lo profesional, puede ser una posición loable, siempre y cuando lo demuestre.

Si expongo una foto en mi timeline nadando en un centro vacacional con una cerveza en mano, y mi perfil dice que te puedo hacer ganar dinero invirtiendo en bitcoins, puede que esa imagen no funcione como técnica de personal branding.

Y no funciona porque estar tirado asoleándome no indica que trabaje productivamente; o quizá quiero dar a entender que ya he trabajado mucho y estoy disfrutando de un merecido descanso,

Puede que algunos compren la idea de que la imagen de ocio y esparcimiento que proyecto se deba a que estoy disfrutando del éxito.

En otras emisiones he hablado de exitosos emprendedores como Jack Ma, Rafael Nadal, Oprah Winfrey o Mark Cuban entre otros, y durante las investigaciones y recopilación de información jamás me topé con fotografías de estos personajes bebiéndose una cerveza, o bailando en un centro nocturno.

Las técnicas de personal branding nos ayudan a proyectar la imagen que queremos que los demás descubran y entiendan de nosotros,

pero para lograr esto con éxito y a largo plazo, es necesario que proyectemos nuestras verdaderas habilidades, que demostremos nuestros conocimientos reales, esos conocimientos con los que aportamos valor.

El personal branding es un proceso que manejado adecuadamente nos puede ayudar a pasar muchos filtros, a convencer a mucha gente de lo que queremos que crean de nosotros.

Pero, llegados a un determinado punto, vamos a enfrentarnos con el momento en el que tenemos que hacer valer nuestra verdadera marca personal.

Para ampliar estos puntos:

Les comparto una de las historias que me ha tocado vivir y escuchar, es un anécdota adaptada a un medio en el que he trabajado:

Imaginemos que estoy buscando empleo como Ingeniero Civil.

Primero, tengo el título universitario que me avala como Ingeniero Civil.

He trabajado en algunas constructoras y como coordinador de proyectos de infraestructura, pero no en empresas de diseño estructural.

Segundo, me he sabido desenvolver en mi industria.

He logrado hacer contactos en el Colegio de Ingenieros y además estoy en varios grupos de redes sociales donde suelo participar activamente, lo cual me ha servido para que en general me reconozcan como “uno más” del gremio.

En cuanto a redes sociales,

allí he publicado parte de mi vida personal: Expreso que me gusta viajar, muestro alguna fotografía bajo la Torre Eiffel o caminando por la Sierra Tarahumara, y en alguna me dejo ver tomándome un margarita bajo una hamaca en Acapulco, siendo normalmente aceptado entre mis “friends” de facebook.

Después, encuentro una interesante oferta de trabajo en una compañía de ‘Diseño de cimentaciones y estructuras’. Entonces, allí envío mi aplicación, mi currículum y mis cartas de recomendación.

El responsable de Recursos Humanos se pone en contacto conmigo y me llama para una entrevista.

Veo sin sorpresa que el entrevistador es probablemente un Psicólogo o un Licenciado en Administración de Empresas, pero no un Ingeniero Civil como Yo.

La entrevista va muy bien, porque el reclutador solo se ha limitado a practicarme pruebas psicométricas, o de Coeficiente Intelectual (I.Q.); también comprueba mis acreditaciones, y me investiga a fondo, esto incluye toda mi actividad en redes sociales y asociaciones profesionales a las que pertenezco.

Independientemente de que este reclutador juzgue mi actitud brindando con un margarita, si Yo he sabido tratar a este entrevistador, dado que he estudiado cómo debo actuar en estos casos, y cómo debo saludarlo, cómo debo hablarle, vestirme, y hasta actuar, me digo:

-“Puede que lo consiga y supere este primer filtro”.

-“Si todo sale bien, es probable que este ‘Especialista en selección de personal’ me elija entre una lista de aproximadamente 50 candidatos al puesto de trabajo”.

Una vez superada esta fase, se puede decir que mi proceso de personal branding ha surtido efecto, porque ‘prácticamente’ he demostrado que muy probablemente podría desempeñarme cumpliendo las funciones del perfil,

Me han seleccionado para pasar a la siguiente etapa porque:

Tengo un título que me avala,

he trabajado mi imagen,

he sido empleado en otras empresas del gremio,

tengo al parecer experiencia, y

me desenvuelvo con reconocimiento por los medios en los que debo estar, y

he tenido un trato correcto y hasta agradable,

pero todavía no demuestro que tengo el conocimiento necesario.

El reclutador me ha seleccionado entre los 3 candidatos finales.

Ahora me toca entrevistarme con quien podría ser mi próximo Jefe.

Y me envían al sitio donde se iniciará un gran proyecto, un rascacielos de 80 pisos.

Allí me recibe con actitud muy seria el Director del Proyecto.

Sin ser muy expresivo éste me saluda con un apretón de manos. Está muy serio pero no por mi causa, sino porque tienen muchos problemas para acabar de definir el tipo y diseño de la cimentación que proyectarán, y ya van con atrasos.

El Director de Ingeniería solo sabe que cumplo con el perfil especificado,

todavía no ha visto mi título profesional,

ni mis cartas de presentación,

tampoco leyó los resultados de las pruebas psicométricas que me practicaron en el área de recursos humanos, y

mucho menos está enterado de las fotografías que me tomé en Acapulco bebiéndome un margarita, y ese momento tampoco es apropiado para comentar mis aficiones, ni mis pasiones.

Después de hacerme breves preguntas acerca de mi experiencia,

me lleva a conocer el futuro sitio del rascacielos, y empieza a describirme el proyecto del edificio, y me pregunta:

-“¿Qué te parece?”

Yo le respondo:

-“Bueno, es un proyecto muy interesante que tendrá un alto impacto urbanístico, es un trabajo en el que se puede aprender y aportar mucho”.

En estos casos no se puede agregar gran cosa.

Después de caminar por el sitio de la obra, me lleva hasta su oficina donde en la pared tiene colgadas lo que parecen unas gráficas, y me pregunta:

-“¿Sabes lo que son?”.

Y le digo:

-“Sí, son perfiles estratigráficos del terreno, sirven para mostrar la composición del subsuelo en varios estratos de profundidad”.

Él me responde:

-“Bien, siendo así, te doy unos 5 minutos para que los revises, y te pido que me sugieras el tipo de cimentación que te parece más adecuado, a qué profundidad llegaría y porqué la propones”.

En ese momento, el personal branding desaparece, ¡ya no importa!

Durante ese lapso de 5 minutos, el personal branding que ciertamente fue de gran ayuda para llevarme hasta esa etapa del proceso de contratación queda de lado, ya no me podrá ayudar más.

En ese momento solo quedan mis conocimientos y Yo, mis estudios y Yo, mis años de experiencia evaluando otros proyectos y Yo.

Estoy totalmente consciente que en esos cinco minutos no voy a calcular ni proyectar todo el diseño de la cimentación, pero estoy convencido de que mi propuesta preliminar tiene que ser la mejor de entre los candidatos restantes, tiene que ser una respuesta que aporte un valor por encima de los demás, una que responda a un diseño óptimo en cuanto a seguridad y calidad.

Si mi respuesta responde a las exigencias del puesto, si corresponde a lo que ya han venido analizando otros ingenieros, o incluso si aporta algo más que aún no habían considerado,

seguramente este Director hará caso omiso a mis pruebas psicotécnicas, y a las calificaciones de mis estudios, no le importará si me gusta viajar o si me apasiona hacer yoga en un gimnasio,

porque está más interesado en encontrar un profesional que demuestre capacidad con su saber hacer.

He propuesto el anterior ejemplo como también pude haber hablado de un candidato a ser ‘Gerente de Finanzas’, uno a quién sí conocí:

En ese caso, una compañía multinacional le pagó a mi Amigo un boleto de avión desde Ciudad de México hasta Los Ángeles, incluyendo todos sus gastos, solo para que se presentara con el que podría ser su futuro Jefe.

Él viajó hasta el corporativo de Los Ángeles para que solo le presentaran los Estados Financieros de 5 empresas.

Allí, el Director General le pidió una opinión acerca de cuál empresa les convendría comprar y qué medidas sugeriría tomar para reactivarla. ¡Eso fue todo!.

Lo mismo se puede aplicar para cualquier oficio o profesión.

Un proceso de personal branding te puede llevar hasta determinado punto, y

de ser exitoso podrías disfrutar de ser reconocido por tu buena marca personal; pero aún así, ni el personal branding ni la marca personal pueden sustituir tu saber hacer, o tu ‘know how’.

El personal branding te sirve para sortear el filtro de recursos humanos, o para que tus clientes te reconozcan, pero a la hora de que verdaderamente tomen la decisión de optar por ti y por tu marca personal influyen 2 factores:

a) La afinidad personal, o sea la coincidencia de gustos y caracteres con tus colegas, o en este caso con quien será tu Jefe o tus clientes, y

b) el nivel de dominio con que cuentes del tema específico.

El personal branding te conduce hasta cierto punto, pero a partir de allí debes demostrar lo que realmente vales y sabes hacer.


El comportamiento humano fluye desde tres fuentes principales: El deseo, la emoción y el conocimiento.

-Platón.


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