Siete indicios de un ambiente conflictivo | 123

  • Siete indicios de un ambiente conflictivo. Signos que nos advierten que el medio se puede convertir en un área de conflicto y salirse de control por falta de liderazgo.
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Regla de Conflictos, Autor Anónimo

  • En esta emisión trataré nuevamente el tema de conflictos en el trabajo, este es un tópico que me han solicitado en algunas ocasiones y el cual entiendo que genera muchas inquietudes. Todos absolutamente hemos pasado por alguna o varias situaciones en que los conflictos en el área de trabajo han sido o son inevitables, la mayoría los detestamos y queremos evitarlos.
  • Es importante que sepamos leer las circunstancias que pueden propiciar un ambiente tóxico y que también podamos detectar  con anticipación los signos de un inminente problema colectivo, por eso tomemos en cuenta y revisemos estos siete (7) signos que nos alertan como medidas de prevención:
    1. Cuando las interacciones y conversaciones entre algunos miembros del equipo no son relajadas, el trato mutuo es muy serio y continuamente se alzan la voz entre sí. A pesar de las normales divergencias profesionales de opinión, algunos las llevan al plano personal y se evitan hasta los saludos de «Buenos Días», no digamos que se den las «Gracias». El lenguaje corporal también demuestra rechazos mutuos, gesticulaciones continuas que reprueban opiniones, movimientos negativos de cabeza, señales con los dedos que no sirven para comunicarse con sordomudos.
    2. Cuando alguno del equipo quiere tomar el control y exige a los demás de tal forma que no corresponde con su nivel jerárquico, va más allá de sus responsabilidades e injerencia. Cuando alguno quiere adoptar el papel del Jefe de todos con complejos de coronel puede ser por una de dos causas: Una: que tiene demasiada confianza en sí mismo y debe recibir una llamada al orden o llamada de atención, y Dos: Porque efectivamente no existe una autoridad que ejerza como tal y por lo tanto predomina la anarquía.
    3. Cuando los desacuerdos son permanentes, no se pueden alcanzar consensos y cuesta mucho trabajo tomar decisiones, repartir responsabilidades y sobre todo comprometerse por escrito, ya sea que estableciendo normas, perfiles de puesto, organigramas, minutas, acuerdos o reportes, se tienen que firmar de mutuo acuerdo, o se firman las responsabilidades o se dedican mejor a otra cosa, en otro lugar del planeta; a un profesional se le paga por asumir sus obligaciones no para eludirlas o repartirlas alegremente. Cuando nadie se quiere hacer cargo por alguna actividad, o toda la responsabilidad recae sobre uno solo esto es signo inequívoco de que el barco va a la deriva, sin control.
    4. Cuando la falta de cooperación es notoria y el apoyo mutuo escasea o brilla por su ausencia. Esto es fácil de detectar, si nunca se escucha por allí ¿En qué te puedo servir?  o Ya acabé ¿en qué les ayudo?, más o menos se puede intuir que faltan ganas de colaboración. Cuando nadie demuestra voluntad por abordar problemas, sugerir soluciones, compartir ideas o dar pasos adelante para tomar responsabilidades que la mayoría rechazarían son signos de que el ambiente no es propicio para trabajar.
    1. Cuando se esparcen rumores, cuando se comparten chismes, cuando se suponen eventos, y se comentan o susurran asuntos en privado o en voz baja. Aquel individuo que repite lo que alguien más supone, dice que sabe de buena fuente, que le contó uno de tal departamento, que supo por alguien del gremio o estima que esta por ocurrir un acontecimiento tenebroso daña primero que nada su propia Marca Personal, mancha su propio prestigio profesional. Cuando en un grupo alguno tiene inclinaciones por el cotilleo y las habladurías y los demás no están dispuestos a escucharlo, ya se sabe de quien se puede prescindir, porque puede llegar a intoxicar al resto, o influirlos negativamente con sus murmuraciones, sean justificadas o no.
    2. Cuando el lenguaje que predomina es egoísta. Se escucha mucho que uno o varios abusan del «Yo». Yo tengo mi proyecto por concluir, cuando es obvio que más de uno trabajan en el mismo, o me han pedido que incluya tal cosa o tenga listo mi trabajo antes de tal fecha, hablar en primera persona cuando existen otros que cooperan y aportan su esfuerzo para que las cosas sucedan y lleguen a un buen término es notoria señal de que los lazos de camaradería se romperán, si no es que ya están deteriorados.
    3. Cuando alguno o algunos no cumplen con sus compromisos, sobre todo si es el líder. Tomar a la ligera la propia palabra, hacer promesas y no cumplirlas es característico de la mayoría de los políticos. Un dicho dice: “El Prometer no empobrece”, pero sí deteriora el prestigio de quien hace la promesa y denota su falta de integridad. Entiéndase aquí por integridad a la relación directa que existe entre «Decir» y «Hacer». No cumplir con acuerdos y compromisos propicia un ambiente inapropiado, sea Supervisor o Supervisado.
  • Cito la «Regla de Conflictos», de autor anónimo.

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