La prueba del triple filtro de Sócrates | 742

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La prueba del triple filtro de Sócrates | Artículo y guion de: Gustavo Pérez Ruiz

La prueba del triple filtro de Sócrates

En un mundo tan intercomunicado como el de hoy, con veloces plataformas de redes sociales que nos permiten compartir mucha y variada información, a golpe de un solo click, todos podemos llegar a descuidar la veracidad y conveniencia de esa información que distribuimos alegremente entre nuestros amigos y conocidos.

De igual forma sucede con los conocimientos, datos, noticias y murmuraciones que llegan a nuestros ojos y oídos, los cuales algunos pregonan un tanto a la ligera sin antes contrastar si eso es verdad o falsedad.

Y,

¿Hasta qué grado, o hasta qué punto tenemos que repetir las cosas que nos dicen o que leemos acerca de otras personas, independientemente de que las conozcamos o no a nivel personal?

Para tratar de contestar a esta pregunta, voy a compartirte una popular anécdota de Sócrates (470 a.C. – id., 399 a.C.), el eminente filósofo de la Grecia Clásica, quien entre otros fuera maestro de Platón.

Hoy en día a Sócrates le llamarían Coach, Consultor o hasta Influencer.

Cómo llegar a ser un Influencer

En fin, esta pequeña historia, conocida como «La prueba del triple filtro de Sócrates» tiene total vigencia y aplicación en nuestros días.

Y, además nos sirve de parámetro para medir con justicia la conveniencia de lo que decimos y compartimos tanto a nivel personal como a nivel Online.

La prueba del triple filtro de Sócrates

Una mañana soleada en la Atenas de hace más de un par de milenios, uno de los discípulos de Sócrates, probablemente Critón, llamémosle así para efectos de esta historia, se encontraba muy preocupado por algo que había escuchado.

Visiblemente consternado, Critón se acercó hasta donde se encontraba su Maestro y le informó que recientemente había conocido a uno de sus amigos, quien le había hablado mal de él.

Esto es, ese supuesto amigo de Sócrates le comentó a Critón algo malo acerca de su Maestro.

El respetado filósofo le pidió a su discípulo que se calmara, que se tomara un respiro y esperase un minuto para hablar.

Sócrates le dijo que antes de escuchar lo que él estaba por decirle, primero tendría que someter “ese mensaje” por la prueba del triple filtro.

Le aclaró que si el mensaje no pasaba la prueba del triple filtro, entonces no sería digno de ser escuchado.

Prueba del triple filtro de Sócrates

Fiel a su estilo de adoctrinamiento, Sócrates empezó planteándole la primera pregunta a su fiel discípulo:

-¿Estás absolutamente seguro de que eso que me vas a decir es verdad?

Critón reflexionó unos instantes y le respondió:

-De hecho, no puedo estar seguro de que lo que tu amigo me dijo sea realmente verdad, puede que sea solo una cuestión de mera perspectiva.

Luego, el filósofo continuó:

-Entonces, tú no sabes si todo lo que mi amigo dijo sobre mí es cierto o no”.

Ante esto, el aprendiz tuvo que admitir que -Eso lo desconocía-, que no podía asegurar si lo que escuchó era o no verdad.

El filósofo continuó con el siguiente filtro, la segunda pregunta:

-Piénsalo bien Critón:

¿Es bueno lo que me vas a decir?

El discípulo respondió que, evidentemente, eso que escuchó no era nada bueno. De hecho, era todo lo contrario.

Critón entendía que si le comunicaba a su Maestro aquello que escuchó esto le causaría angustia y molestia.

Luego, Sócrates agregó:

-Estabas dispuesto a decir o compartirme algo malo, pero no estás completamente seguro de que eso sea verdad”.

El discípulo admitió que así lo iba a hacer.

Después de un breve silencio Sócrates le planteó a su pupilo el tercer filtro, esto es, la tercera pregunta:

-Veamos,

¿Eso que me vas a decir me va a ayudar ?

¿Será de alguna forma útil para mi?

El discípulo reaccionó y le dijo:

-Realmente desconozco si esa información es útil o inútil. Pensé que eso tal vez lo alejaría de su “Amigo”, pero considerando que yo no estaba seguro de si era o no cierto, tal vez no sea útil en lo absoluto.

Al final, el sabio filósofo se negó a escuchar lo que su discípulo quería transmitirle sentenciando:

-Si lo que quieres decirme no es verdad, tampoco es bueno y ni siquiera es útil,

¿Por qué o para qué Yo querría escucharlo?


La filosofía socrática nos plantea que antes de decir, informar o compartir algo con los demás,

primero debemos plantearnos estas 3 preguntas para no dañar la reputación de otras personas y también para evitar especulaciones:

1. El filtro de la VERDAD:

¿Puedo asegurar que lo que voy a decir es totalmente verdadero?

2. El filtro de la BONDAD:

¿Eso que voy a comentar es bueno?

3. El filtro de la UTILIDAD:

¿Esta información que quiero compartir es realmente útil para alguien?

Estos filtros en forma de cuestionamientos nos sirven de referencia para darnos cuanta si necesitamos decir o compartir eso que podría afectar a terceros.


La prueba del triple filtro de Sócrates delimita la información que recibimos, y a su vez nos ubica para evitar decir o retransmitir por cualquier medio falsedades o incluso verdades incómodas; porque aunque una información sea verdadera en muchos casos es imprudente estarla comentando o compartiendo por allí.

Cómo Ganar Prestigio con la Prudencia

La prueba del triple filtro VERDAD-UTILIDAD-BONDAD nos puede servir como parámetro para gestionar la manera de comunicar esa información que llega hasta nosotros en forma de chismes, rumores, memes, vídeos, mensajes de dudosa fuente, información inconsistente, datos sin soporte, opiniones subjetivas, falsas e hirientes que probablemente poco o nada tengan que ver con hechos verdaderos, buenos y útiles.

Para algunos puede parecer difícil y hasta tedioso gestionar la tremenda cantidad de información que reciben para determinar si es verdadera, buena y necesaria.

Para esto podrías apoyarte con algunos cuestionamientos adicionales como:

¿Estoy dispuesto o dispuesta a defender la información que recibo y que comparto con mi propia reputación?

¿Soy capaz de demostrar la veracidad las fuentes de información que tengo así como de defender la utilidad y necesidad de eso que pregonan?
¿En qué me beneficia hablar mal de la reputación de determinada persona o de equis empresa? Por mucho que eso sea cierto y hasta ampliamente reconocido por un gran número de personas.

¿Qué gano informando a fulano o a mi grupo de Whatsapp acerca de equis información inconsistente y carente de soporte?

¿Los temas de conversación que suelo usar ayudan a otros a ser mejores o a superarse?

¿En qué ayudo a los demás con la información que les hago llegar?

¿Comparto datos e imágenes personales por lucimiento personal o por un genuino interés de contribuir al goce estético de los demás?
¿Cómo queda parado mi prestigio o Marca Personal después de comentar y repartir datos basura o información carente de valor?
¿Realmente creo que los demás valoran eso que les transmito de la forma que yo quisiera que lo entendieran? O mi insistencia tiene su origen en satisfacer mi propia vanidad.

Tengamos presente que somos responsables y en su caso corresponsables de la información que compartimos donde sea, a pesar de que no la hayamos generado nosotros mismos.


El hecho de distribuir datos poco fiables nos hace cómplices del descrédito de la persona o ente empresarial a quien se afecta. Así que:

¡Cuidado con eso que decimos, repetimos, compartimos o retransmitimos por cualquier medio!


 “Lo que Susy dice de Sally dice más de Susy que de Sally”.

-Frase de la cultura popular estadounidense

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Fotógrafo:  Gordon Johnson

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