¿Qué define tu valor? | 692

Qué determina tu valor como persona | ¿Cuáles son tus valores personales | ¿Qué define tu valor?| Los valores que definen tu persona y tu trabajo | Crisis de valores | Las diferentes escalas de valores | El valor del ser humano | Valores humanos y libertad personal | Valores bursátiles | Valores financieros
¿Qué define tu valor? | Algunas escalas de valores | Por: Gustavo Pérez Ruiz.

¿Qué define tu valor?

Recuerdo que allá por los años ochentas la expresión ‘crisis de valores’ se popularizó en el lenguaje colectivo a través de los medios de entonces, periódico, radio y televisión;

y los políticos, empresarios y periodistas solían decir:

«Estamos en crisis. Solo una palabra para definir nuestra actualidad: Crisis. Solo seis letras para expresar en toda su magnitud la precaria situación reinante».

Dicha crisis era generalmente producto de las enormes deudas externas de los países latinoamericanos, así como de sus dificultades para producir ingresos sin depender del exterior, mismos que redituasen en un bienestar a la sociedad.

Después de la palabra ‘crisis’ se derivó la expresión ‘crisis de valores’.

La expresión ‘crisis de valores’ surgió a partir de la incapacidad de las personas para distinguir entre diversas categorías de valores, clasificándolos en diferentes clases, tan distintas y variadas como el número de mentalidades que existan.

Y hoy, estas clases siguen abarcando desde valores materiales, valores bursátiles hasta valores éticos y espirituales.

La diversidad de valores

No solo desde entonces, desde siempre cada uno ha contado y cuenta hoy con su respetable e individual escala de valores; y en su personal clasificación de valores, cada cual podrá dar mayor o menor peso a una u otra categoría.

Para algún individuo será más cuantioso el dinero que la lealtad, y para otro probablemente sea más importante el saber vestir que el saber estar.

Para algunos colectivos sociales o empresariales será más valioso su código interno de ética que los sentimientos que le puedan profesar a sus familias.

Cada persona o grupo de personas le da un peso específico distinto a cada tipo de valor.

Creo que cada cual tiene el derecho de elegir su escala de valores.

Pero, el problema de abrigar ciertos valores colectivos puede influir negativamente en los valores internos de cada miembro de la sociedad en cuestión.

Lo que entiendo como crisis de valores personales es el hecho de desechar nuestras propias creencias en aras de sostener y actuar en consecuencia de ‘la defensa de otra escala de valores’, una que nos rebaje y nos haga sentir menos o que actuemos sin empatía.

Allí procedemos de acuerdo a la escala de valores impuesta por el grupo social al que pertenecemos, o al que queremos ingresar, en lugar de basarnos en nuestro criterio para diferenciar entre el valor del bien y el mal.

Actualmente hablamos y utilizamos mucho la expresión en boga “Agregar valor”, y me incluyo,
pero parece que empezamos a desgastarla, como en su momento se desgastaron las palabras ‘libertad’ y ‘democracia’.

Exigimos de los demás o de las relaciones que entablamos que nos “agreguen valor”.

Y por otro lado, nos exigimos a nosotros mismos “agregar valor”, porque esa es la forma en que podemos ser aceptados -o incluídos- en determinados círculos sociales, llámense empresa, grupo de amigos o gremio profesional.

Entonces, a partir de la necesidad y casi obligación de poder aportar valor a los demás, nos encontramos con la dificultad de poder hacerlo decorosamente, de agregar valor con variedad, con creatividad, con innovación y hasta con alegría.

Ante la carencia de recursos para generar «algo» que agregue valor podemos correr el peligro de desvalorizarnos, de reprobarnos, de considerar injustamente que nuestro trabajo, nuestro contenido, nuestra opinión o nuestro saber hacer cae fuera de los límites clasificados como ‘valor agregado’.

Tus conocimientos no definen tu valor. Lo que define tu valor es la educación con la que te conduces y el uso que le des a esos conocimientos.

Tu puesto -o jerarquía- no define quién eres ni tu valor. Tu valor lo determinan las decisiones que tomaste con ese puesto, mismas que impactaron a personas y empresas, tanto positiva como negativamente, y las consecuencias de esas decisiones te definen.

Tu número de seguidores en redes sociales no describe el valor que agregas. Lo que describe el valor que aportas es el contenido que produces y compartes, ese que le es útil a por lo menos una persona.

El dinero que tienes no define quién eres ni lo que vales (porque su origen nadie lo conoce). Lo que define tu calidad personal es lo que hagas con ese dinero o a qué o a quiénes lo destines.

Los errores puntuales que cometiste en un momento o en un día no definen tu valía. Lo que determina tu valor en un amplio espectro es la forma en que superaste los errores que cometiste durante un largo período de tiempo, pueden ser cinco o diez años.

Lo que digas o declares públicamente de ti mismo no define tu valor. Lo que constituye tu valía es lo que pienses de ti mismo en silencio, y si eso que piensas de ti mismo es negativo o destructivo, siempre tienes la oportunidad de cambiar tu mentalidad.

Lo que opinen otros de ti cuando no estés presente define lo que eres solo en función del valor que aportas o no aportes en su caso.

Definición de Marca Personal
Tu grupo de amigos no define tus valores, pero sí refleja mucho la ideología con la que posiblemente cuentas y lo que podrías aportar o no con ella.

Tus éxitos no definen tu valor, ni tampoco tus fracasos. Lo que define tu valor es tu comportamiento después de algún éxito o de algún fracaso.

Tratar de imponer tu opinión o elevar el tono con el que hablas no determina el valor que agregas. Lo que define tu valía es tu capacidad de escucha, de evaluación y empatía con la que seas capaz de convencer.

Tu fuerza física no define lo que vales. Lo que define tu valor es cómo utilizas esa fuerza, ya sea para ayudar o para intimidar.

Tus ideas no describen lo que vales. Tus acciones sí que precisan lo que vales.
Tus opiniones acerca del criterio de otros definitivamente definen el valor que agregas, especialmente cuando los enriquecen o los empobrecen.
Tu opinión subjetiva acerca de tu propio trabajo no precisa lo que vales. Lo que determina tu buena valía es el ejemplo que demuestres siempre que éste inspire a otros a hacer mejor el suyo y a progresar.

Tu aspecto físico no define lo que vales. Solo la fuerza interior que proyectes hacia afuera con actitud y generosidad es lo que más te hace valer.

El poder político, empresarial, social, familiar o financiero con el que cuentes no determina tu valor.  Aquello que define tu valor es el cómo utilices ese poder para beneficio y bienestar de los demás.
Las críticas que otros hagan de ti o de tu trabajo no definen tu valor. Lo que define tu valor es la integridad y seguridad con que asumas o tomes esa crítica.

Tu autocrítica nunca define tu valor, porque es prácticamente imposible ser objetivo con uno mismo con total justicia.

El impacto o repercusión que produce tu trabajo, el contenido que desarrollas o el arte que creas siempre definen tus valores.

La forma en que utilizas y distribuyes tu tiempo define tu valor, siempre que lo aproveches equilibradamente en los aspectos físico, material y espiritual.


«Tu título escolar no describe tu valor porque solo es un papel. Lo que define lo que vales es tu comportamiento».

Elon Musk


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Imagen de Pixabay.com  libre de Derechos de Autor.
Fotógrafa:  Sasin Tipchai

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