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Administrar la Marca Personal es labor de cada uno | ¿Quiénes destacan en las Redes Sociales #RRSS ? Artículo escrito por: Gustavo Pérez Ruiz.

Administrar la Marca Personal es labor de cada uno

Puedo afirmar con toda certeza que las personas de mi generación, los que tenemos entre 45 y 55 años hemos tenido la oportunidad de vivir dos etapas profesionales:

LA PRIMERA, una que estuvo marcada por el trabajo que desarrollábamos el cual que no era conocido ni expuesto a la opinión general -a no ser que uno fuese estrella del cine o la televisión- y

LA SEGUNDA, la actual etapa donde el trabajo que se desempeña sí puede ser público o abiertamente manifiesto a la vista de todos, siempre que uno decida que así sea, y en este caso, para tener un mínimo de visibilidad y reconocimiento público ya no es indispensable -como antes- trabajar en la televisión, en la radio o en Hollywood.

En tiempos de tanto protagonismo

nos damos cuenta con gran facilidad que no es necesario ser actor ni periodista televisivo para obtener un ‘X‘ reconocimiento público por el trabajo que estamos desarrollando.

Hoy en día, las redes sociales #RRSS ponen a nuestro alcance sus plataformas para que los que tomen la decisión de exponer públicamente su trabajo, su vida privada o las dos juntas puedan intentar pasar de ser unos completos “don nadie” a lograr un alto grado reconocimiento social, para transformarse en unas “Rock Stars”,

o en su caso a llegar a lo más alto de la popularidad en un medio específico hasta convertirse en Influencers o Gurús -como ahora les llaman-.

Cómo llegar a ser un Influencer

Cuando uno sabe administrar la Marca Personal

Hemos descubierto que cualquiera que publique un contenido en los medios digitales, sea niño, adolescente o adulto, puede brincar con asombrosa facilidad la barrera del anonimato hasta convertirse en un personaje público con millones de seguidores.

Esta entre comillas «facilidad de publicar» es la que incita y empuja a millones a tratar de figurar y ser famosos.

Es muy fácil publicar contenidos en redes sociales

En teoría nos parece fácil tomar el teléfono inteligente, escribir, grabar o filmar nuestra idea, nuestro arte o nuestra propuesta de valor y publicarla ante el mundo solo a golpe de darle a ‘publish’ o ‘publicar’,

para luego esperar a que un potencial auditorio nos de ‘like‘, nos comente y comparta nuestra oferta, ofrecimiento o fórmula del éxito, una que nos proyecte como Marca de interés y por qué no también de valor.

Esta sociedad de principios de los veintes está consciente que puede jugar o adoptar uno de 2 papeles sin necesidad de ningún tipo de autorización ni de título profesional,

Uno) el papel de personaje que busca encumbrarse como líder en las redes sociales, o

Dos) el rol de público, el de espectador o asistente que apoya a otros para alcanzar la fama, o en su caso para denostarlos y mandarlos al fondo del posicionamiento, hasta lo más bajo del rating donde un algoritmo acaba por decidir que algunos competidores deben pertenecer a ese montón de tiradores anodinos cuyas propuestas no pasan de la media, justamente porque carecen de ‘likes‘ y comentarios.

Emprendedores: ¡Uno es los medios!

Todos somos los protagonistas de nuestra propia historia

Hoy, ya sea uno aspirante a figura pública o solo un mero aficionado de las redes sociales sin grandes intenciones de sobresalir, ninguno podemos evitar tomarnos en serio el hecho de creernos protagonistas de nuestra propia historia.

Los que producimos y publicamos contenidos en medios digitales no podemos negar que anhelamos un auditorio que nos secunde, que nos aplauda, que nos comente, que nos de su ‘feedback.

Si no fuese así, entonces
¿Qué sentido tendría hacer público tal o cual contenido?

Claro que siempre se pueden publicar entradas de blogs, videos o podcasts con carácter privado, o sea reservados solo para unos pocos a quienes permitamos acceso exclusivo para consumirlo.

El hecho de hacer público un trabajo, un contenido o una propuesta de valor lleva implícito un componente que busca una de estas cuatro cosas:

1) la generación de ingresos,

2) el alimento del ego y/o la vanidad,

3) lograr algún tipo de aprendizaje mientras se va publicando o

4) simplemente dar o regalar un contenido solo «por amor al arte», «por generosidad».

Y cabe decir que esta última es de las que cada vez más tienden a la extinción.

Al ganar reconocimiento podremos confundirnos al administrar nuestra marca personal

Es común ver que cuando algunos individuos comienzan «medio a figurar» y a ganar un poco de atención, se enfrentan a un problema en su fuero interno:

Al de creerse lo que le dicen sus seguidores, tanto si son comentarios positivos como negativos, ya sean críticas constructivas como destructivas.

Los 4 tipos de críticas acerca del Trabajo

El hecho de discriminar los comentarios que no les gustan y quedarse solo con los que sí les placen es práctica común, y hay que recordar que haciendo paralelismos con alguna de las definiciones de Marca Personal:

“No somos lo que dicen los demás de nosotros, más bien somos lo que demostramos con nuestras acciones, independientemente de los juicios a los que nos veamos sometidos por nuestra actividad pública”.

Mientras expongamos abiertamente nuestra vida y nuestro trabajo siempre seremos proclives a las críticas, nos guste o no.

Demasiada exposición mediática es un arma de doble filo

Exhibir y publicar un determinado trabajo o proyecto personal incluso ante un pequeño colectivo es un arma de doble filo,

porque generalmente cuando exponemos abiertamente nuestra marca personal o nuestra marca de empresa tendemos a mostrar solo lo que nos interesa que los demás sepan, y puede que logremos nuestro objetivo.

Pero aunque no estamos obligados a exponer todos los defectos y debilidades de nuestra marca o de nuestra humanidad, el hecho de no ser totalmente sinceros al mostrarnos públicamente es casi como proponer únicamente verdades a medias.

Por eso, a sabiendas de esto, del potencial de mostrar los propios defectos, debilidades e incluso miserias personales, muchos personajes de hoy en día se exhiben en actitudes tan ordinarias como:

haciendo ejercicio,

o saliendo del WC mientras comentan que no había papel de baño para limpiarse, o

acabándose de levantar de la cama después de una clara noche de copas,

o llorando después de hablar con un amigo al que no habían visto en años,

o representando vulgaridades como si eso provocase que más y más internautas los sigan y veneren.

Hoy en general, para bien o para mal,

todos los aspirantes a figurar públicamente en redes sociales, quienes no cuentan con un aparato de consultores de imagen, representantes profesionales, coachs, mentores, heahunters, entrenadores físicos y/o psicológicos están obligados a administrar de su propia marca personal.

No es fácil verse a sí mismo con objetividad cuando se carecen de todos estos profesionales de apoyo.
Aún así, los pocos que llegan a figurar están conscientes de que deben ser más originales, más propositivos, más innovadores, más naturales, menos hipócritas, los que salen un poco más a flote no esconden sus anhelos, tampoco sus defectos y se ríen de sus vergüenzas.

Los personajes de corte artificial, con poses prefabricadas, con discursos repetidos, con expresiones copiadas de otros personajes de su industria, que se autonombran como exitosos o los «número uno» tienden a ser la mediocre normalidad.

Los que veo que sí están destacando y que tienen más seguidores

son esos o esas personas que modelan y moldean su propia realidad, los que le dan forma a su propio proyecto digital y lo muestran con su propio estilo, a pesar de que puedan ser entendidos hasta como grotescos.

Yo bien recuerdo la ocasión que vi por primera vez al youtubero Romuald Fons -el destacado especialista en marketing digital- me causó un cierto desconcierto por el hecho de actuar de una forma “furiosa” como él dice,

pero pronto acabé por darme cuenta de que lo que tiene mayor peso específico en su expresividad es el contenido que propone, su calidad, las técnicas y utilidad de los consejos que aporta, las cuales representa de forma totalmente original.

Al final uno es lo que expone y cómo lo expone.

Y si eso que se expone públicamente se desmarca o diferencia de los demás, por supuesto que producirá una ‘X‘ cantidad de seguidores,

y aunque no sean más de 8 ó 10 tampoco importa mucho, el hecho de que a uno lo sigan, de que se suscriban a nuestro canal o que por allí mencionen uno de nuestros contenidos entre sus conocidos ya es un enorme logro per se,

porque no es fácil que una persona quien no te conoce a nivel personal te valore debidamente y te tome en cuenta para mencionarte y compartirte en uno de sus propios ambientes o redes de contactos.

Esto es lo que muchos auto nombrados personajes públicos no valoran en su justa medida, porque miden su éxito en las métricas de vanidad, ya que si no cuentan con determinado número de seguidores normalmente renuncian a seguir produciendo contenido.

¿Quién puede considerarse Personaje público?

Podemos administrar bien nuestra Marca Personal para no depender de otros

Pocos son los productores de contenidos digitales que no dependen de la aprobación pública para seguir adelante, ni que tampoco están esperando a que los algoritmos o fórmulas matemáticas abstractas decidan que ellos y sus contenidos son encomiables.

Muchos autonombrados exitosos coachs o consultores «Number One» llegan al extremo de pagar por posicionamiento, de pagar por aparecer en anuncios en Youtube,

esto para llegar a una colectividad perfectamente delimitada bajo determinados parámetros, con la ilusión de que ese público objetivo sí les consumirá sus productos o servicios;

porque los criterios de edad, género, profesión y diversos gustos que se han seleccionado en la plataforma indican que allí está la mina de oro.

Nos podemos dar cuenta de que a medida en que los navegantes de redes sociales y al mismo tiempo potenciales clientes crecen, el grado de exigencia que unos personajes se autoimponen es cada vez mayor, y por lo mismo también el grado de limosneo con que exigen a su audiencia:

-Denme 5 estrellas, califíquenme positivamente para alimentar al algoritmo.
Con toda esta reflexión no quiero decir que esté en contra de querer destacar o de poder llegar a una audiencia mucho mayor.

No creo que tenga nada de malo tratar de llegar al mayor número de personas porque así se amplían las oportunidades de vender o de producir un buen impacto, o de mejorar la vida y el trabajo de otros.

Siempre he creído que es mayor logro dejar una huella en la mente y el corazón de una sola persona siendo original, que gestionar artificialmente una personalidad emulando las versiones exitosas de otras marcas personales.

“Yo no existo para impresionar al mundo. Yo existo para vivir la vida de la forma que me haga feliz”.

-Richard Bach | Autor del libro «Juan Salvador Gaviota».

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Fotografía de «Administrar la Marca Personal es labor de cada uno» de Pixabay.com libre de Derechos de Autor.
Fotógrafo:  Luxstorm

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