¿La opinión de los demás es mi Marca Personal? | 553

Lo que dicen los demás de uno cuando no está presente | Cómo crear mi marca personal | ¿La opinión de los demás es mi Marca Personal? | Frases Citas y Pensamientos de Arthur Schopenhauer acerca de Marca Personal | Importancia de las opiniones de otros acerca de nosotros | Reflexiones acerca de Personal branding
¿La opinión de los demás es mi Marca Personal?. Frase de la imagen del pensador alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860): “Nos haremos indiferentes respecto a los comentarios que otros hacen de nosotros, en la medida que vayamos conociendo la superficialidad y futilidad de esos pensamientos, así como la estrechez de sus ideas”.

¿La opinión de los demás representa nuestra Marca Personal?

No dejan de impresionarme la validez y actualidad de los pensamientos de Arthur Schopenhauer (1788-1860),  el filósofo alemán del siglo XIX, quien transmite en  ‘Aforismos sobre el arte de saber vivir’ ese «pesimismo» que lo ha caracterizado en el mundo de la intelectualidad.

Creo que si Schopenhauer hubiera vivido en este siglo XXI, y si hubiese escrito y publicado su misma obra, seguramente seguiría siendo a nivel global esa misma figura importante de la filosofía,

pero casualmente, Schopenhauer también sería un potente Influencer de la marca personal, aunque estimo que seguramente rechazaría este último mote, y a continuación se darán cuenta por que.

Dice Schopenhauer que:

‘Lo que uno representa’, es decir, el valor que nuestra existencia tiene en la opinión de otros, ‘es algo que se tiene en demasiado aprecio debido a una debilidad de nuestra naturaleza’.

En este mismo programa de emprendimiento he comentado en varias entradas (tanto del podcast como del blog) que:

«La marca personal es lo que dicen los demás de uno cuando ya no está presente, en función del valor que puede aportar”.

Dentro de esta popular máxima podemos notar que le estamos dando “el Valor de lo que uno representa (o que supuestamente es) a los demás»,

este “Valor de lo que uno representa” también se conoce como prestigio, u honor.

Lo que se dice cuando uno no está presente

Si lo analizamos un poco, lo que se diga de uno cuando no esté presente, sea cierto, falso, justo, injusto, correcto o incorrecto no se trata de una condición necesaria para alcanzar la satisfacción personal, o en su caso la felicidad.

Según la perspectiva de Schopenhauer:

‘Es bien cierto que una persona común siente alegría al advertir signos de la opinión favorable que de él tienen los demás, o se regocija cuando sabe que se halaga su vanidad.

Y por otro lado, también es natural comprobar cómo le puede afectar cualquier comentario negativo, lo que seguramente lastima sus ambiciones o la autoestima en la que se tiene,

y este comentario crítico puede venir en cualquier sentido, puede ser cualquier tipo de desprecio, rechazo o desconsideración que pueda llegar a atormentarlo profundamente’.

Si las opiniones de los demás en relación a nuestra persona, o acerca de lo que hacemos sirven de condición fundamental para salvar nuestro honor,

esto puede acarrear consecuencias tanto provechosas para algunos (y muy pocos), como frustrantes para otros.

Schopenhauer propone que:
«Para alcanzar la tranquilidad de espíritu e independencia moral, es necesario poner límites al peso que le damos a las opiniones de otros, sean estas opiniones negativas, positivas, generosas o destructivas».
‘Lograr una justa apreciación o entendimiento de lo que uno es en sí y para sí mismo, comparado con lo que es a ojos de los demás, puede aportar muchísimo a nuestra felicidad’.  -Arthur Schopenhauer

En Primer término

‘Lo que llena el tiempo de nuestra existencia es lo que uno es y lo que uno tiene, y aquí entran todos aquellos bienes materiales e inmateriales, nuestras posesiones personales’,

tales como casas, coches, dinero, ropa, y también están las intangibles, títulos de profesión, títulos de nobleza, premios y condecoraciones.

Y en Segundo término,

‘Lo que somos para los demás, lo que la conciencia ajena piensa de nosotros y de nuestros bienes, tanto materiales como inmateriales.

Este segundo término puede tener repercusión sobre nuestra conciencia.

Lo que otros piensen de nosotros no es algo que exista directamente para nosotros, sino solo de modo indirecto, es decir, esto solo determina el comportamiento de los demás hacia nosotros’.

En sus reflexiones, Arthur Schopenhauer enfatiza que:

‘No hay que tomar en consideración las opiniones que otros hagan respecto a nosotros, solo en el caso de que puedan tener alguna influencia en lo que somos «en» y «para» nosotros mismos’.

‘Por lo demás, todo lo que pasa o sucede en una conciencia ajena debe sernos completamente indiferente’.

Respecto a esto último, interpreto que sí debemos tomar en cuenta lo que expresen otras personas acerca de nosotros cuando éstas tengan algún peso sobre nuestro inmediato destino, por ejemplo:

La opinión de mi profesora de literatura acerca de mis contenidos escritos, o

El comentario de mis padres acerca de mi rendimiento personal, o

La sugerencia de mi asesor de negocios en relación a mi proyecto empresarial.

En estos casos,

los juicios de estas personas sí pueden tener un impacto determinante en mi vida, y es conveniente tomar en cuenta positivamente lo que digan acerca de mi.

En el caso del resto, de la gran masa ajena a nosotros,

no deberíamos darle ninguna importancia a sus comentarios, sean buenos, malos, halagadores o duramente críticos.

Ser indiferente ante cualquier comentario es la actitud más prudente que se puede adoptar,

dado que dichos juicios no deben tener ninguna importancia ni injerencia alguna en nuestra actuación,

y mucho menos en nuestra satisfacción.

Tan malo es regocijarnos con los aplausos y las felicitaciones de otros creyéndonos unos fuera de serie,

como también lo es molestarnos por escuchar las duras críticas de gente que muchas veces ni siquiera conocemos a nivel personal.

Schopenhauer agrega que:

‘Nos haremos más indiferentes respecto a los comentarios que otros hacen de nosotros, en la medida que vayamos conociendo la superficialidad y futilidad de esos pensamientos,

así como la estrechez de sus ideas,

la pequeñez de sus sentimientos, su falta de empatía,

la volubilidad de las opiniones y la cantidad de errores que brotan en la mayoría de los cerebros que nos juzgan’.

Este enorme filósofo también sugiere que:

Aprendamos (y Yo diría: tomemos con naturalidad y sin sorprendernos) que en ocasiones se hablará de nosotros cuando ya no estemos presentes, y podrá ser con desprecio’.

Y, lo que aquí sucede es que ‘nuestra ausencia (como la de cualquier persona) no provoca temor’, y

‘cuando se cree que algún comentario no llegará de ninguna forma a nuestros oídos, entonces se aprovechará esta facilidad para esgrimir comentarios negativos y hasta destructivos acerca de nuestra persona’.

Arthur Schopenhauer sugiere que no basemos nuestra satisfacción personal, ni tampoco nuestra felicidad en el hecho de tener posesiones materiales o inmateriales, y que

hagamos caso omiso de las opiniones que otros tienen de nosotros,

porque aunque siempre es placentero escuchar o leer juicios halagadores acerca de uno,

esto no debería ser un elemento importante para alcanzar la satisfacción,

porque hasta los aplausos y comentarios lisonjeros pueden estar equivocados, o carentes de suficientes elementos para su construcción.

Schopenhauer nos propone que para alcanzar la felicidad sería de gran ayuda conocer a tiempo la siguiente evidencia:

‘Cada cual vive real y principalmente dentro de su propia piel y no en la opinión de los otros, y que nuestra situación personal,

tal como viene determinada por la salud,

el temperamento, las capacidades,

la renta, la pareja, los hijos, los amigos,

el lugar donde se vive, etcétera,

es cien veces más importante para nuestra felicidad que lo que a los demás les parezca pensar de nosotros. La ilusión contraria nos hace desdichados’.

Está bien trabajar porque nuestra marca personal mejore.

El honor, el prestigio y hasta la marca personal son en algunas ocasiones algo que nos parece necesario,

porque incluso trabajamos por mejorarlas y también por posicionarlas dentro de un medio.

‘Cuando uno observa que casi todo lo que algunos persiguen con grandes esfuerzos y penurias a lo largo de su vida, tiene como último propósito elevarse en la opinión de los demás,

entonces, por desgracia, se da cuenta de la enorme magnitud de la tontería humana‘.

Conceder demasiado valor a la opinión de los demás es uno de los errores más comunes en la construcción de un prestigio o una marca personal,

y ejerce una influencia desmesurada, que es enemiga de nuestra felicidad.

 “Lo que hace al hombre verdaderamente orgulloso, solo es la íntima, vigorosa e inquebrantable convicción de poseer méritos extraordinarios”.

-Arthur Schopenhauer.


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Fuente del artículo: Libro ‘Aforismos sobre el arte de saber vivir’.

Fotografía de ‘¿La opinión de los demás es mi Marca Personal? de Pixabay.com libre de Derechos de Autor.
Fotógrafo: StockSnap

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