Criticar Constructivamente como ejercicio de Creatividad | 554

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Criticar Constructivamente como ejercicio de Creatividad. Frase de la imagen de Gustavo Pérez Ruiz: “El hecho de trabajar y presentar una crítica constructiva por escrito nos empuja a tener que ir un poco más allá de solo comentar nuestro sentido común”.

Criticar Constructivamente para Innovar

Recuerdo que hace unos años, un profesor que impartía la cátedra de Diseño de Estructuras de Concreto en la facultad de Ingeniería Civil, nos solía dejar unas tareas un tanto difíciles, e incluso Yo diría complejas de elaborar.

En su momento, esas tareas nos parecían un verdadero fastidio.

La finalidad de esos deberes era leer y criticar constructivamente unos artículos de investigación y divulgación académica acerca de los nuevos postulados y teorías de diseño estructural, específicamente de elementos de concreto (hormigón como le dicen en España).

El objetivo de la tarea era elaborar y proponer una crítica constructiva y personal acerca del texto,

el profesor nos conminaba y casi obligaba a plantear, a mejorar, en su caso a descartar, a implementar, o a exponer una mejor alternativa a la hipótesis del artículo que acabábamos de leer.

Lo que causaba un verdadero revuelo y molestia entre mis compañeros, y así se lo manifestamos al profesor, era que:

Nosotros apenas estábamos aprendiendo conceptos abstractos ya de por sí muy complejos que requerían una gran dedicación para su entendimiento, como para elevarnos sobre el nivel de reconocidos investigadores y doctores en estructuras, que escribían en revistas especializadas del tema y sentarnos a criticar sus innovadoras teorías.

Criticar constructivamente nos parecía una tarea casi imposible.

Para empezar, las lecturas eran en inglés, pero éste no era mayor problema:

El simple hecho de entender la tesis propuesta en el artículo del investigador ya de por sí requería de un gran conocimiento y experiencia en el tema;

necesitábamos el dominio de una serie de conocimientos fundamentales solo para poder entender lo que el autor del artículo estaba proponiendo, ya no digamos criticarlo.

Criticar constructivamente  era un desafío que a nuestros ojos parecía iluso o ridículo, cosa que a todos nos molestaba,

pero lo que ahora entiendo y le agradezco profundamente a ese maestro es lo que a continuación les comparto:

Dando un salto al siguiente nivel

En ese entonces mis compañeros y yo carecíamos de la visión necesaria para darnos cuenta de que nuestro profesor nos estaba empujando a dar un salto al siguiente nivel.

El profesor sabía que muy pocos, o casi ninguno podríamos no solo entregar una propuesta importante o revolucionaria,

él más bien esperaba que al menos hiciéramos el esfuerzo por elaborar una teoría aceptable, buena, regular o mala, eso no le importaba tanto, pero dicha crítica debía ser única y personal, y nos exigía el esfuerzo de plasmarla correctamente en un artículo formalmente elaborado.

Mi profesor nos daba artículos diferentes cada semana, y estábamos obligados a responder al reto de preparar una crítica constructiva en cada uno de ellos.

Absolutamente todos los seres humanos somos buenísimos para criticar a bote-pronto.

Todos somos muy ingeniosos para plantear nuestras críticas en una plática informal, o para exponer nuestros puntos de vista respecto a casi cualquier tema, esa es parte de nuestra naturaleza crítica.

Pero, a la hora de criticar formalmente,

al momento de tener que hacerlo por escrito en un artículo que va a ser calificado por varios lectores, y muchos de éstos quizá sean especialistas en el tema, entonces, el concepto de crítica toma otro matiz.

El hecho de tener que criticar constructivamente, de escribir una teoría personal acerca de un tema en particular,

siempre obliga al planteamiento de una serie de elementos que sirvan como base para la elaboración de nuestra crítica, y estos elementos tienen que estar debidamente fundamentados, no pueden ser producto de una reacción pasional o del ánimo con que nos hayamos despertado por la mañana.

No se trata de criticar por el hecho de criticar

Criticar por criticar, exponer nuestro sentido común acerca de casi cualquier tema, es un ejercicio común que casi todos practicamos en conversaciones informales,

para eso no se necesita tener credenciales ni presentar títulos, solo basta con tomar el turno de palabra y expresar libremente nuestra opinión.

Una gran lección de vida

Esa lección de mi profesor ha sido de gran ayuda al menos para mi, y no para formular teorías de tecnología punta de ingeniería estructural, sino que su enseñanza me ha servido para aprender a formular pensamientos críticos por escrito, basados en elementos conocidos y en previas hipótesis.

Ese ejercicio de crítica constructiva me enseñó una serie de premisas que he enumerado para compartirlas a continuación:

UNO.

Cuando uno estudia un tema específico, y trabaja criticando artículos basados en una visión personal por escrito, uno en realidad se está empujando para aprender a estructurar su forma de elaborar argumentos.

Conforme uno se auto-obliga a escribir y críticar constructivamente,

esto es, no solo a calificar positivamente lo que uno lee (que es lo más fácil), sino a plantear por escrito la crítica negativa (esto de negativa no quiere decir que sea destructiva, quiere decir que aporta puntos de vista contrarios o diversos), debe saber exponer su visión personal sin reprobar la hipótesis original.

Este ejercicio crítico me ha ayudado mucho en mi carrera profesional, ya que en varias ocasiones me enviaron artículos y estudios de estructuras, unos que tuve que comentar y hasta criticar positivamente en algunas reuniones;

esta experiencia me daba seguridad porque entendía lo que estaba leyendo, y además

me permitía hacer algunos comentarios y sugerencias que aportaran un punto de vista alterno, sin necesariamente tener que reprobar lo que estaba leyendo.

DOS.

El ejercicio de escribir y criticar constructivamente me ayudo a evitar el miedo inicial ante cualquier página en blanco.

Elaborar esos artículos me dio seguridad para atender y leer inmediatamente los argumentos que me enviaban o presentaban; así podía proponer mis propios criterios de forma ordenada, fundamentada y con sentido crítico constructivo.

No estoy diciendo que todas mis críticas hayan sido excelentes,

me refiero a que al menos he contado con la capacidad para exponerlas de una forma que he podido defenderlas con mis propios argumentos, lo cual me ha dado certidumbre acerca del tema.

TRES.

El hecho de obligarme a criticar un artículo me ha puesto en el dilema de tener que contrariar algo en lo que ha estado totalmente de acuerdo.

Y aquí no se trata de criticar por deporte, o criticar para molestar, o criticar por envidia, se trata de criticar constructivamente.

Está bien creer y apoyar un argumento (y casi siempre es lo más fácil para evitar discusiones, o para no tener que hacer el trabajo crítico),

pero el hecho de estar obligado a presentar una antítesis a la tesis con la que estoy de acuerdo me impulsa doblemente a prepararme pensando en caminos alternos,

o en soluciones diversas, o en ideas contrarias,

y para esto se requiere de una preparación especial, se necesita saber elaborar una argumentación seria que refute y proponga una nueva tesis, pero sin tener que ser destructivo, ni mordaz, procurando siempre el respeto a la otra opinión.

CUATRO.

Elabora la crítica como un desafío constructivo.

Al tomar un artículo, una hipótesis o el planteamiento de una idea ajena para preparar una crítica constructiva,

es importante entenderlo como un ejercicio que nos ayude a fomentar la creatividad y la curiosidad.

Es bueno practicar este ejercicio crítico de elaborar artículos, porque fomenta el espíritu investigador; tiene que ser uno que busque aportar mayor valor, que no sea competitivo sino inclusivo, que agregue y sume, ¡Que No reste!

Este tipo de ejercicios críticos ¿por qué no?,

pueden terminar por convertirse en propuestas innovadoras, o por descubrir soluciones originales a problemas que incluso todavía no se presentan.

CINCO.

Trata de que tu ejercicio crítico busque relaciones entre el contenido que se estudia y otras dimensiones del conocimiento, unas no siempre afines.

Hablando del tema específico de los artículos que este profesor nos dejaba de tarea, en todos ellos Yo estudiaba un tema específico, el de estructuras de concreto;

pero, al ir avanzando y comprendiendo los diversos puntos del tema y sus consecuentes argumentos a favor, o en contra, me encuentro con que esos mismos argumentos me sirven para proyectarlos en temas de otras dimensiones del conocimiento,

y así es como de hecho preparo algunas de las emisiones de este programa:

Leyendo un tema puedo proyectar esos conceptos en otro tópico.

Por ejemplo, hablando de la resilencia y la ductilidad, términos que están de moda:

Estos son dos conceptos que provienen de la teoría de resistencia de materiales.

La resilencia y la ductilidad son propiedades físicas de los materiales, especialmente las deformaciones que presentan al ser sometidos a esfuerzos de flexión y compresión, y ahora se han adoptado como términos de uso común en materias como psicología, motivación y marca personal.

En la actualidad, la resilencia y la ductilidad son términos que se están utilizando para describir ciertas características y reacciones del comportamiento humano en relación a las condiciones de su medio.

Las bases de unos temas te pueden servir como analogías para preparar tu propio contenido, o la crítica que tengas que presentar.

Lo que deberían ser las críticas constructivas

Lo ideal al momento de elaborar una crítica es que ésta sea objetiva y lo más apegada a la realidad.

El hecho de trabajar y presentar una crítica constructiva por escrito nos empuja a tener que ir un poco más allá de solo comentar nuestro sentido común.

Este útil ejercicio de elaborar un artículo criticando constructivamente nos obliga a hacer un mínimo trabajo de investigación y elaboración de argumentos,

los que no importan tanto si son los mejores, más bien que sean los nuestros.


“Mi actitud crítica frente a un tema me compromete en un acto de conocimiento y éste exige, no sólo un objeto cognoscible, sino también otro sujeto conocedor, como yo”.

-Paulo Freire (La importancia de leer y el proceso de liberación).

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