¿Qué o quién puede considerarse extraordinario? | 733

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¿Qué o quién puede considerarse extraordinario? | Artículo, compilación y guion originales de: Gustavo Pérez Ruiz.

¿Qué o quién puede considerarse extraordinario?

Hace poco mientras escuchaba un programa de radio donde se debaten temas de empresas y empresarios ejemplares, allí tocaron el nombre de una empresa con origen en Seattle, ya saben la popular compañía estadounidense de cafés, y lo que me llamó la atención es que la describieron como una marca “extraordinaria”.

El calificativo de extraordinaria o extraordinario me pareció un poco exagerado en el sentido de su correcta o incorrecta aplicación, ya que por definición decimos que

‘Algo o alguien puede considerarse  extraordinario siempre que sea inusual, excepcional o notable’.

No voy a negar que esa marca fundada en 1971, es actualmente una marca extraordinaria en cuanto al tamaño de su facturación.

También puedo afirmar que es extraordinaria en cuando al constante crecimiento que ha experimentado desde que dejó de vender café a granel y se dedicó a prepararlo al estilo cafetería, allá por el año de 1985.

Aclaro que no soy barista, es decir, no soy experto en café,

ni siquiera un avanzado catador de este grano, pero tampoco necesito serlo para juzgar el buen o mal sabor de un café que en comparación con los que te pueden preparar en muchas cafeterías de México, España o de Italia deja mucho que desear, especialmente en cuanto a su sabor y a su desproporcionado precio, sí ya que su elevado precio no tiene relación con su valor.

No tengo nada en contra de esta marca, y cada quien está en su derecho de disentir con mi opinión,

pero pienso que para ser una marca inspirada en las típicas cafeterías italianas dista mucho de ser un producto preparado con inspiración, con ganas, con cariño, con personalidad, como el café que sí te pueden servir en ciudades como por ejemplo Barcelona, Oviedo, Veracruz o Milán.

Ese café que te sirven en esos bonitos locales es más bien un producto industrial que solo te distingue con tu nombre en la taza, el cual poco tiene que ver con un producto final extraordinario.

Lo que me interesa de este ejemplo NO es criticar a una marca en concreto, sino rescatar la idea o el concepto de que una marca de producto o incluso una marca personal puede calificarse de extraordinaria sin necesariamente estar asociada a su alta calidad o a su notable diferenciación en precio.

Noten como en este ejemplo inicial no es necesario tener un gran producto ni precios tirados -o muy baratos- para que la sola experiencia de consumirlo en sus locales supere con creces a la competencia.

Me refiero a la experiencia de estar tomando una taza de café en medio de un ambiente refinado, donde parece que la sola presencia de uno podría dar la sensación de proyectar ciertos valores culturales y sociales.

Esta sensación de sofisticación es lo que hace extraordinario a un producto común y corriente que además es caro para lo que ofrece,

porque allí el sabor y la calidad del producto no importan tanto, lo que le importa al consumidor es tomarse cómodamente su café en un lugar donde supuestamente pueda proyectar una categoría social y económica que parezca superior, o que al menos se vea y se sienta a la altura del resto de comensales.

A lo que quiero llegar es que:

Cuando proponemos un producto o un servicio que No son extraordinarios por su calidad ni por su precio, todavía tenemos posibilidades de alcanzar el nivel de ‘extraordinariedad’ si ese producto va acompañado de una sensación de consumo inigualable.

¿Cómo puede uno considerarse extraordinario?

Hoy escuchamos cada vez más que para sobrevivir y destacar en un mercado laboral -o empresarial- altamente competitivo, debemos entregar “Un Algo” que sea extraordinario; esto puede que de alguna forma sea cierto y casi obligatorio para tomarlo en cuenta.

Por otro lado, también es probable que como profesionales nuestro trabajo o nuestro saber hacer no sean extraordinariamente diferentes ni mejores que eso que la competencia ofrece, pero nuestro trato personal o la forma en que conducimos al cliente o a nuestro jefe hacia los resultados que esperan de nosotros puede que marque la diferencia, y eso sí podríamos calificarlo como extraordinario.

Cómo considerarse extraordinario sin el Premio Nobel

Los escritores del siglo pasado, el argentino Jorge Luis Borges y el irlandés James Joyce nunca recibieron el Premio Nobel de Literatura, a pesar de ser considerados como extraordinarios entre los expertos contemporáneos de literatura.

Por una u otra causa no los galardonaron con el máximo premio que reconoce precisamente el trabajo extraordinario que solo presentan los mejores, los fuera de serie, esos que rebasaron los límites de lo normal en sus respectivas lenguas.

Como seguramente intuirán, el adjetivo calificativo de extraordinario es difícil de desarrollar como tema para un artículo o una emisión en formato podcast, empezando porque cada persona puede entender que algo es o no extraordinario desde su particular perspectiva.

La mamá de un recién iniciado canta-autor en Youtube puede pensar, por ejemplo, que las canciones de su hijo son extraordinarias, pero esa es una opinión puramente subjetiva, porque la mayoría de los internautas y consumidores habituales de Youtube seguramente tendrán otra opinión, una que no califique a ese joven creador como extraordinario.

Existen muchas y diferentes formas para definir qué o quién es extraordinario, por lo cual he decidido complementar estas ideas con una serie de 12 citas provenientes de diversos personajes de la cultura, la política y el deporte.

Otras definiciones para considerarse extraordinario:


“Una actitud positiva provoca una reacción en cadena de pensamientos, eventos y resultados positivos. Esa actitud positiva es un catalizador que puede generar resultados extraordinarios”.
-Wade Boggs | Ex-beisbolista de los Medias Rojas de Boston

“Si bien puede parecer pequeño, el efecto dominó de las cosas pequeñas es extraordinario”.

-Matt Bevin | Empresario y ex-político estadounidense

“La diferencia entre ordinario y extraordinario es ese pequeño extra que damos”.

-Jimmy Johnson | Ex-entrenador de los Cowboys de Dallas

«Una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres comunes y corrientes. Pero, ninguna máquina puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario».
-Elbert Hubbard (1856-1915) | Escritor y filósofo 

«En el mundo suceden cosas malas, tales como guerras, desastres naturales y enfermedades.

Pero de esas situaciones siempre surgen historias de personas comunes que hacen cosas extraordinarias».

Daryn Kagan | Periodista

«No te esperes a las oportunidades extraordinarias. Aprovecha las ocasiones comunes y hazlas grandes. Los hombres débiles esperan oportunidades; los fuertes las hacen».
Horizon Swett Marden (1848-1924) | Escritor

«Las mentes pequeñas se preocupan por lo extraordinario, y las grandes mentes se preocupan por lo ordinario».

-Blaise Pascal (1623-1662) | Matemático francés

«La gente no decide volverse extraordinaria, más bien deciden lograr cosas extraordinarias».
-Edmund Hillary (1919-2008) | Explorador neozelandés

«Para contemplar lo obvio se necesita una inteligencia extraordinaria».

-Alfred North Whitehead (1981-1947) | Matemático y filósofo

“Es extraordinario lo potente que resulta la música barata”.

Nöel Coward | Dramaturgo y compositor británico

“Envejecer no es sencillo, pero la creatividad es una extraordinaria ayuda contra los demonios destructivos”.
-Ingmar Bergman (1918-2007) | Director de cine

«Yo soy una mujer ordinaria con un trabajo extraordinario».

-Julia Roberts | Actriz estadounidense

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Fotógrafo:  Gerd Altmann

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