Fábulas para ponernos a pensar | 710

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Fábulas para ponernos a pensar (con moraleja) | Selección, traducción e interpretación de: Gustavo Pérez Ruiz.

Fábulas para ponernos a pensar

En vista de la buena aceptación que han tenido otras entradas donde les he compartido algunas fábulas, en esta ocasión te propongo una selección de cinco historias con moraleja, en donde como siempre busco que en mayor medida podamos proyectarlas hacia nuestras actitudes y comportamientos, pero que sigan teniendo aplicación a pesar de haber sido creadas hace muchos años, incluso siglos en algunos casos.

5 FÁBULAS PARA PONERNOS A PENSAR

El Rey y los loros guacamayos

Hace unos cuantos siglos, vivió un rey que decidió salir de sus tierras para visitar a algunos reinos vecinos con fines comerciales.

En una de sus estancias después de los acuerdos bilaterales a los que llegó, su contraparte, el Rey local, le regaló un par de loros guacamayos (guacamayas como les conocen en algunos países de América).

Él jamás había visto aves tan preciosas y coloridas. De regreso a su reino, llamó hizo llamar a su presencia a un entrenador de aves, y le pidió que domesticara a sus loros guacamayos.

Este Rey dispuso además un lugar especial en los jardines del palacio, exclusivo para sus aves favoritas. Le gustaba observar a estos gucamayos desde una de las ventanas.

Después de varios meses, el entrenador se dirigió al palacio para informarle a su Rey que a pesar de que uno de los guacamayos ya volaba a grandes alturas y de forma majestuosa, el otro no levantaba el vuelo, se la pasaba parado en una de las ramas.

Al conocer esto, el rey convocó a otros entrenadores y curanderos de los reinos vecinos. Todos hicieron lo que pudieron con el guacamayo, pero no pudieron hacerlo volar.

El rey incluso le pidió a sus cortesanos que intentaran lo que juzgaran necesario con tal de que ese guacamayo volara igual que el otro, pero ninguno tuvo éxito.

El guacamayo prácticamente no se movía de su rama, apenas para alimentarse.

Cierto día, después de recurrir a muchos técnicos y técnicas, el Rey pensó que quizá necesitaba a alguien que estuviera familiarizado con el hábitat natural. Entonces, le pidió a uno de sus cortesanos que buscara a un granjero de campo y lo trajera para ver si podía entender el problema que el loro tenía.

A la mañana siguiente, el rey se emocionó al ver que el ave volaba por encima de los jardines del palacio.

Entonces, le pidió a uno de sus sirvientes que llamase a al granjero a su presencia. Y, con gran curiosidad el rey le preguntó al granjero:

-«¿Cómo lograste hacer volar al guacamayo?»

Con las manos cruzadas en símbolo de respeto, el granjero le dijo al Rey:

-«Majestad: Fue muy fácil. Simplemente corté la rama donde estaba sentada el ave».

Moraleja:

Absolutamente todos estamos dotados de energía para encontrar el éxito en nuestra vida, pero fallamos en reunir el coraje que se requiere para alcanzar las alturas del éxito, y acabamos aferrándonos a las cosas que más nos son familiares y nos dan seguridad.
Es necesario liberarnos de nuestra zona de confort para explorar nuevas oportunidades y encontrar un éxito más allá de nuestras capacidades.

En ocasiones es mejor dejarlo ir

Esta es una anécdota del Buda Gautama quien en una ocasión se encontraba caminando de un pueblo a otro acompañado de algunos de sus seguidores.

Mientras viajaban pasaron junto a un lago. Allí se detuvieron Buda se dirigió a uno de sus discípulos diciéndole:

-“Tengo sed. Te pido por favor que me traigas un poco de agua de ese lago”.

El discípulo accedió y se acercó al lago. Y, cuando llegó, notó que justo en ese momento algunas personas estaban lavando ropa en esas aguas.

Además observó cómo una carreta de bueyes comenzó a cruzar el lago justo al borde de la misma. Como resultado del cruce de tantos animales el agua se volvió fangosa y muy turbia. El discípulo pensó:

-«¡¿Cómo puedo darle de beber esta agua turbia a Buda ?!»

Así que regresó y le dijo:

-“Maestro, el agua allí está muy turbia. No creo que sea apta para beber”.

Al escuchar eso Buda les dijo:

-“Bueno, vamos a descansar un poco aquí junto al árbol”.

Después de aproximadamente media hora. El Buda nuevamente le pidió al mismo discípulo que regresara al lago y le trajera un poco de agua para beber. Obedientemente, el discípulo regresó al lago.

Esta vez descubrió que el agua del lago estaba absolutamente clara. El barro se había asentado y el agua sobre el fondo parecía apta para beberse. Así que en una olla pudo recoger un poco de agua para llevársela a su maestro.

El Buda observó el agua, y luego miró al discípulo y le dijo:

-“Mira, dejaste que el agua se calmara y el barro se asentara por sí solo. Ahora tienes agua clara. Esto no requirió de ningún esfuerzo ”.

Moraleja

Tu mente también es así, funciona de forma similar. Cuando tu mente está perturbada, déjela estar. Dale un poco de tiempo. No tienes que esforzarte para calmarla. Se asentará por sí sola.
Solo podemos juzgar y tomar las mejores decisiones de nuestra vida cuando mantenemos la calma.

La cometa sin cordel

Cierto día un padre llevó a su hijo a un festival de vuelo de cometas, o papalotes como también se les conocen.

Al llegar, el niño se puso muy contento al ver el cielo lleno de cometas de colores. El niño estaba tan entusiasmado que le pidió a su papá que le consiguiera una cometa y un hilo con un rodillo para que él también pudiera volarla.

El padre se dirigió a la tienda del parque donde se realizaba el festival. Compró una cometa muy bonita con su respectivo rollo de hilo para volarla.

El hijo empezó a volar la cometa. Pronto ganó práctica y vio cómo su cometa se elevaba muy alto, cada vez más hacia el cielo.

Después de un rato, el hijo dijo:

-“Papá, parece como que el hilo está impidiendo que la cometa vuele más alto. ¿Y si lo soltamos?, así la cometa quedará libre y volará aún más alto. ¿Podemos soltarlo?

El Padre accedió y entonces soltó el hilo del carrete. Inmediatamente la cometa empezó a subir un poco más. Eso fascinó al niño.

Pero poco después, lentamente, la cometa comenzó a descender. Y pronto cayó sobre la terraza de un edificio alejado. Al ver lo ocurrido, el niño se sorprendió y se disgustó.

Había soltado el hilo de la cometa para que pudiera volar más alto, pero en lugar de eso, ésta se cayó.

Le preguntó a su padre:

-“Papá, pensé que después de soltar el hilo, la cometa estaría libre para poder volar más alto. Pero, ¿por qué se cayó?

El señor le explicó:

“Hijo, mira, en la cúspide de la vida en la que vivimos, a menudo pensamos que algunas cosas con las que estamos atados nos impiden ir más alto.

El hilo (o cordel) no impedía que la cometa se elevara, más bien le ayudaba a mantenerse más alta cuando el viento disminuía y, cuando se levantaba el viento ayudaba a la cometa a subir más alto en la dirección adecuada a través del hilo.

Por eso, cuando soltamos el hilo, la cometa se cayó, debido a que perdió el apoyo que le estabas dando a través del mismo hilo ”.

En ese momento el niño se dio cuenta de su error.

Moraleja

En ocasiones sentimos que podemos progresar rápidamente y alcanzar nuevas alturas en nuestra vida siempre que no estemos atados a nuestra familia, o a nuestro hogar.
Pero no nos damos cuenta de que nuestra familia, o nuestros amigos y seres queridos, con su apoyo, nos ayudan a sobrevivir los momentos difíciles de nuestras vidas, y nos animan a alcanzar alturas más altas.
Ellos no nos retienen ni nos detienen, más bien nos apoyan. Nunca te sueltes ni los dejes ir.

¿Cómo pintar a un Rey?

Érase una vez un reino donde su soberano contaba con unas características muy peculiares. El rey, solo tenía una pierna y un ojo, cosa que a él no parecía preocuparle gran cosa, ya que en general tenía buena aceptación por parte de sus súbditos.

Todos en el reino vivían una vida feliz y saludable gracias en gran parte a la buena gestión de su rey.

Un día, el Rey caminaba por el pasillo del palacio mientras veía los retratos de todos sus antepasados, de los reyes que lo precedieron.

Pensó que algún día sus hijos y nietos también caminarían por el mismo pasillo y recordarían a todos sus antepasados a través de estos retratos.

Pero, este soberano todavía no contaba con su propio retrato, allí en la pared seguía su espacio vacío. Aun no lo había mandado pintar debido a sus discapacidades físicas, no estaba seguro de cómo quedaría su pintura.

Así que con gran decisión invitó a la corte a muchos pintores famosos de su reino y también a otros más allá de sus fronteras.

Así fue como el rey anunció públicamente que quería que en el palacio se colocara un hermoso retrato tomado de su propia figura.

Agregó que cualquier pintor que pudiese llevar a cabo la difícil tarea debería presentarse en el palacio y sería recompensado de acuerdo al resultado de su pintura.

Antes de comenzar, todos los pintores se quebraban la cabeza pensando cómo harían el trabajo tomando en cuenta que el rey solo tenía una pierna y un ojo.

¿Cómo se puede realizar una hermosa imagen con estos defectos?
¡No es posible!, y si la imagen no se ve impactante entonces el rey se enojará y nos castigará.

Entonces, uno por uno, todos los artistas empezaron a poner excusas y cortésmente se negaron a pintar el retrato del rey.

Cuando parecía que el rey se quedaría sin retrato, de repente un pintor levantó la mano y le dijo:

-“Majestad, Yo haré un retrato tan bonito de su imagen que le aseguro quedará complacido”.

El rey se alegró al escuchar eso y otros pintores -por supuesto- sintieron curiosidad. El rey le dio el permiso y el pintor comenzó a dibujar el retrato.

Finalmente, después de mucho tiempo, el pintor le mandó decir al rey que su retrato estaba listo.

Todos los ministros y cortesanos así como el resto de pintores sentían gran curiosidad y nerviosismo pensando:

-«¿Cómo podrá el pintor embellecer el retrato del Rey dados sus defectos y discapacidades físicas?
¿Y si al rey no le gusta la pintura?
¿Qué sucederá con el pintor si el rey se enoja?»

Pero, cuando el pintor presentó el retrato, todos en la corte, incluido el rey, se quedaron atónitos.

El pintor realizo un retrato en el que el rey aparecía montando su caballo, y lo presentó sobre el costado de su única pierna, sosteniendo su arco y apuntando la flecha con el único ojo cerrado.

El soberano quedó muy complacido al ver que el pintor había hecho un imponente retrato ocultando hábilmente sus discapacidades. El rey premió al pintor con una generosa recompensa.

Moraleja de ‘Fábulas para ponernos a pensar’

Siempre siempre debemos pensar en positivo acerca de los demás e ignorar sus deficiencias, las que sean.
Debemos aprender a concentrarnos en las características positivas en lugar de tratar de ocultar las debilidades.
Cuando pensamos positivamente incluso durante una situación negativa, podremos resolver nuestros problemas de manera más eficiente.

El granjero y la serpiente

Una fría mañana de invierno un granjero caminó por los campos de sus cosechas. Por allí descubrió que en el suelo yacía una serpiente, rígida y congelada por el frío.

El granjero sabía lo mortal que podía ser la serpiente y, sin embargo, la recogió y se la puso en el pecho para volverla a calentar.

A la Serpiente no le tomó mucho tiempo revivir y cuando tuvo suficiente fuerza mordió al hombre que había sido tan amable con ella.

La mordedura de serpiente, como es natural fue mortal y el granjero sintió cómo se estaba muriendo.

Mientras exhalaba su último aliento, dijo a los que estaban alrededor:

-«Aprendan de mi destino a no tener piedad de un sinvergüenza».

Moraleja

Hay quienes nunca cambian su naturaleza, por muy bien que nos comportemos con ellos.
Por eso, mantente siempre alerta y guarda una prudente distancia de quienes no saben valorar la generosidad y están cerca solo pensando en su propio beneficio.

“Qué locura o desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías”.

-Miguel de Cervantes Saavedra | Don Quijote de la Mancha

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Fuente de la información de ‘Fábulas para ponernos a pensar‘: Moral Stories.


Imagen de «Fábulas para ponernos a pensar» de Pixabay.com libre de Derechos de Autor:
Fotógrafa: Totinaster

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