El Miedo a Publicar o Entregar un Trabajo | 641

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El Miedo a Publicar o Entregar un Trabajo | El Pánico a publicar un Blog Podcast o Vídeo | Por: Gustavo Pérez Ruiz.

El Miedo a Publicar un Blog

Para algunas mentes prodigiosas y también para algunos prolíficos artistas publicar o entregar un trabajo regularmente de forma manifiesta para que todos lo vean y lo juzguen parece cosa fácil,

parece fácil desde un punto de vista externo,

claro cuando uno no hace dicho trabajo y solo le toca consumir y/o examinar ese producto la cosa no se ve tan complicada.

Lo cierto es que publicar un vídeo, un audio, un blog,

un artículo para un periódico, un ‘newsletter‘, o editar un libro es una labor compleja para el profesional o el artista que en su caso propone algo que ha creado para el mundo.

Entregar un trabajo, cualquiera que sea, en tiempo y forma

es una labor que puede sentirse muy cuesta arriba, especialmente cuando ese trabajo no es algo que se realice mecánicamente o que no requiera de un gran nivel de preparación para realizarlo.

El panorama se pone tedioso y complejo cuando

para entregar ese trabajo dependemos de varios elementos para terminarlo:

Preparación,
Creatividad,
Originalidad,
Ingenio y
Valentía,

Sí, «valentía» para vencer el miedo a los críticos que señalen con su dedo flamígero el producto de nuestro esfuerzo.

Para mí como creador de contenidos,

me ha costado mucho tiempo poder aclararme para admitir que el miedo es el primer obstáculo que debo vencer para lanzarme a transitar por un camino lleno de complicaciones hasta poder accionar el botón de publicar, o de ‘publish‘, como lo tengas configurado en tu computadora.

¿Es necesario experimentar el miedo a publicar un trabajo?

En términos generales, para publicar, uno requiere experimentar una catarsis de emociones para poder plasmarlas con prudencia, con educación y con criterio, nunca esperando que ese trabajo satisfaga a persona alguna.

El trabajo se tiene que hacer lo mejor que se pueda y debe publicarse.

Annie Dillard, la escritora estadounidense ganadora del Premio Pulitzer dijo en una ocasión que:

«Si vas a publicar un libro prepárate porque seguramente vas a hacer el ridículo».
¡Yo le doy toda la razón!
A mí me parece que este miedo a hacer el ridículo es una condición sine qua non que tenemos que asumir y vencer como algo casi imposible de evitar para poder lograr el objetivo de publicar, o de entregar cualquier tipo de trabajo del cual seamos responsables.

El miedo a publicar un trabajo en cualquier formato (El escrito)

En mi caso, tengo más tiempo escribiendo blogs que publicando podcasts, y a pesar de que lo sigo haciendo cumpliendo con una relativa rutina muy bien establecida, todavía sigo dudando de mis ideas:

Tengo desconfianza, bueno, ya no tanta, pero no dejo de pensar que no debí haber escrito tal cosa,

o reflexiono que proponer aquella idea de determinada forma fue un error, ¿Qué habrá pensado Don Fulano de lo que expuse?

Muchas veces pienso:

-Ya me estarán acribillando por esos errores que cometí-.

Errores de todos tipos, errores de teclear mal y cambiar una ‘Eme’ por una ‘Jota’, alguno también de ortografía, otro por falta de contrastar la información, alguno de ignorancia, y varios por imprudencia.

Muchos errores por descuidos inevitables. Y estos son los más feos, son los fallos que más pena me dan porque me avergüenza mi falta cuidado para poder detectarlos, y pienso que podrían reflejar una idea equivocada de mi persona.

Miedo a grabar y publicar un trabajo en Podcast

Y luego por supuesto, paso a la etapa de expresar esas ideas grabando mi voz, sin tener dicción, sin nunca haber practicado oratoria, ya que a la fecha sigo el guión que Yo escribí, porque no soy ningún comunicador profesional, me sigue dando cierto pánico escénico.

El miedo a publicar un trabajo en Vídeo

Ahora que ha comenzado una nueva reinvención de mi mismo en formato vídeo -con mi canal de Youtube-, allí el miedo vuelve a aparecer desde el principio.

Cuando ya me empezaba a sentir cómodo con la escritura y el podcast, ahora la tranquilidad se termina porque el terror me indica que es muy probable que haga el ridículo grabándome en video.

Volviendo a mis inicios con el podcast de hace unos años,

entiendo que la renuencia a salir hoy en cámara es claramente el miedo al «qué dirán los que me vean», a que noten ese estado de ánimo aprensivo, producto solo de la inseguridad.

Pero, como ya he superado esa experiencia en otros ámbitos, empiezo a entender que ese susto pasará conforme haga más y más vídeos,

¡Esta es la historia de nunca acabar!,

pero mientras tanto hay que soportar la vergüenza a exponerme públicamente y tratar de superarme.

Un cuento que ayuda a perder el miedo a publicar y exponer

Yo creo que un «Juan sin miedo», como el joven del cuentoo infantil,

llega mucho más lejos en la vida que aquellos que no actúan por temor o desconfianza, incluso sin preparación, sin creatividad, sin originalidad y sin gran inteligencia,

porque siempre actuará intentando todo lo que se proponga.

Y, por supuesto que fallará, especialmente por tener todas esas carencias, pero seguirá intentándolo porque también carece de temores,

y en la medida que no deje de seguir en su lucha, ni pierda la vida en algún intento, acabará teniendo éxito.

Hace poco me encontraba contando -en algunos cuadernos que tengo numerados- no sé cuantos párrafos iniciales de artículos para el blog, unos que luego también se habrían podido convertir en emisiones del poscasts, pero no pasaron del segundo párrafo,

Y ¿POR QUÉ?

-Por miedo,

por INSEGURIDAD a no ser lo suficientemente bueno,

por tener un respeto innecesario al “qué pensarán los demás”,

por miedo a incursionar en un medio que quizá no me corresponde -¿Para qué escribo de ese tema si se supone que es para expertos?

También por DESCONFIANZA a no poder completar la enorme tarea que representa tanta investigación,

por un miedo innecesario a que mi criterio se tergiverse o se saque de contexto, -¿Y para qué me meto en problemas por tocar tal tema?, no vaya a ser que ofenda a alguien o alguno ‘se ponga el saco’ (como decimos en México),

y también por miedo a quedar mal con determinado medio o industria, y lo principal:

El PAVOR a no ser lo suficientemente interesante, esto es: Por pánico a ser aburrido, cansino, poco original y repetitivo.

Pienso todo esto y sin ningún miedo ya empiezo a sentir que estoy exagerando con esto del miedo a publicar.

Pero si publicar podría ser tan fácil, publicar solo es un acto breve en el que se pueden plasmar un par de oraciones, un solo párrafo sería suficiente para darle al botón de «publicar».

Podría decirse a la ligera que los poetas lo tienen fácil,

solo tendrían que escribir unas pocas líneas y darle al botón de publicar. Si ellos quisieran, podrían tener presencia diaria en varios medios al mismo tiempo,

pero hasta ahora los comprendo cuando me acuerdo de cómo me costaba escribir sonetos en la secundaria, decía la maestra de español:

-¿Qué les pasa muchachos?
Pero si solo son dos cuartetos y dos tercetos.

Claro, allí el temor también se apoderaba de uno:

-¿Qué pensará la maestra de mis 14 endecasílabos?
Creo que me va a reprobar.
Casi seguro que me hará leer mi poema frente a todo el salón.

Las burlas de los compañeros eran una garantía. Aunque mi poema hubiese sido bueno, malo o regular, uno invariablemente le daba demasiada importancia al resto de miedosos.

Dice el escritor y gurú de la mercadotecnia Seth Godin que:
“Cada vez que levantas la mano, envías un correo electrónico, lanzas un producto o haces una sugerencia, te expones a las críticas.  Y no sólo a las críticas, sino a las consecuencias negativas que conlleva malgastar dinero, molestar a alguien en el poder o hacer el ridículo”.

Allí está otra vez el miedo a no ser lo suficientemente bueno para cumplir con los parámetros o exigencias de los demás, unos «demás»  que en la mayoría de los casos no pueden demostrar su trabajo, porque casi no lo exponen, u omiten publicarlo, o no lo tienen.

Richard Dennis, experto en otro tema, porque es un especulador de valores bursátiles, mejor conocido como “El Príncipe del Foso” dijo una vez que:

“Yo siempre digo que tú puedes publicar una serie de reglas en un periódico que nadie las va a seguir. La clave es consistencia y disciplina”.

A partir de esta frase yo entiendo que:

«Mientras uno NO deje o NO PARE de entregar ese trabajo que hace, cualquiera que éste sea -y que sea demostrable con consistencia y disciplina, haciendo a un lado la opinión de los potenciales críticos-, en algún punto del proceso de entrega una de esas unidades de trabajo podría contar con suerte y cambiar para bien el destino del resto de unidades entregadas, aunque hayan sido duramente criticadas, no importa, allí quedan como antecedentes, permanecen como acervo personal.
Al final es más importante entregar algo con constancia que llegar con las manos vacías. Pero eso sí, sin haber dejado de transitar y experimentar el incómodo miedo».

 “Trabaja, termina y publica”.

-Michael Faraday (1791-1867).

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Fotógrafo: Alexas_Photos

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