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¿Cómo pedir referencias laborales? | ¿Cómo verificar una referencia de trabajo? | ¿Por qué te deberían recomendar o darte una referencia? | Las empresas llaman para pedir referencias | Cartas de recomendación laboral | Cómo pedir una carta de recomendación | Consejos para una buena carta de recomendación
¿Por qué te deberían recomendar o darte una referencia? | Por: Gustavo Pérez Ruiz.

¿Por qué te deberían recomendar o darte una referencia?

Hace  más de dos décadas atrás, cuando uno salía de una compañía, o cuando uno dejaba de trabajar en una empresa, por la causa que hubiese sido, era muy común que un profesional recién desempleado solicitara una referencia por escrito, o en su caso cartas de recomendación, o pidiera valoraciones a todas esas personas que considerara que pudiesen ponderar de una u otra forma su desempeño.

En algunos casos, más bien pocos, ni siquiera era necesario pedir recomendaciones porque a uno se las ofrecían o se las daban espontáneamente.

Esas recomendaciones eran y siguen siendo fundamentales a la hora de continuar en la búsqueda de empleo, o de un nuevo cliente.

Seguro que en cualquier empresa a la que el profesional tocase la puerta le exigirían al menos una referencia, sobre todo si no le conocen, si no saben cómo trabaja ni cómo se ha desempeñado hasta el momento.

¿Cómo actuamos sin una referencia o carta de recomendación?

A veces, cuando no tenemos cartas de recomendación o referencias por escrito, nos vemos en la incómoda situación de tener que pedirlas.

Digo ‘incómoda situación’ porque a la mayoría de las personas nos resulta un poco difícil pedir referencias, especialmente cuando no estamos seguros si la persona a la que le pedimos el favor se lo tomará como una exigencia;

además sabemos que puede estar muy ocupado y asumimos que quizá le pese tener que confeccionarnos esa recomendación, en fin.

Hoy en día, casi nadie ofrece recomendaciones, me refiero a hacerlo espontáneamente sin que se los pidan.

En la desenfrenada actualidad de los medios digitales esas recomendaciones han variado mucho en estilo y estructura.

En muchos casos las referencias se escriben abiertamente, pero no en una carta, sino que se plasman en la página web del profesional en cuestión,

o en su perfil empresarial de Facebook, o en Linkedin, o en su canal de Youtube y en su caso hasta en iTunes, allí también se pueden dejar recomendaciones en forma de ‘valoración’.

No es lo más común escribir referencias o recomendaciones, me refiero a escribirlas sin que nos las hayan solicitado.

Muy pocos se ponen a analizar:

“Aaaah, mi conocido Roberto está desempleado, voy a escribirle una recomendación, seguro que le servirá”, o

Aaaah, recientemente descubrí a tal profesional que tiene un canal en equis platafoma, ella a mi no me conoce, pero le voy dejar una referencia positiva en su canal”.

Esto claro que sucede, pero pocas veces, no es la norma,

Lo más común es tener que solicitar referencias pero por escrito, ir a tocar la puerta de tal persona -a quien juzgamos importante- para pedirle encarecidamente que nos de una carta o nos deje un comentario en nuestra página web, y luego, le sacamos varias copias para anexarlas al currículum.

Entonces, cuando la recomendación proviene de una persona muy destacada e importante el peso de la referencia aumenta en la misma proporción.

Lógicamente cualquier recomendación -viniendo de quien sea- puede ser muy valiosa-.

Pero si a ti te recomienda Elon Musk (el CEO de Tesla Motors y Space X), o el Director General de una multinacional  ¡tú llamarás más la atención!.

Desafortunadamente, en la mayoría de las ocasiones nos vemos en la posición de “tener” que pedir referencias porque de entrada nadie está pensando:

“Voy a darle una referencia a Lorena, aunque no me la haya pedido”,,, o «Aaahh me parece que debo escribirle una carta de recomendación a Juan porque le vendría muy bien».

Pocas personas tienen en consideración a los demás, ¿y por qué?

R.- Porque la indiferencia predomina,
Y ¿por qué predomina la indiferencia?

R.- En principio, casi nadie da referencias a otros porque eso conlleva un esfuerzo, un trabajo, el trabajo de dar.

Dar es una acción que implica hacer o poner a disposición una cosa que otra persona necesita,,,

y no damos porque en la naturaleza humana predomina el recibir antes que el dar, y eso desde que venimos al mundo.

Nuestra naturaleza humana no nos provee de capacidades inmediatas para poder dar, porque desde el minuto en que nacemos somos seres imposibilitados para aportar o proveer, esto más bien es al contrario, al nacer necesitamos recibir,

recibir atenciones, recibir alimento, recibir cuidados, recibir mimos, recibir regalos y hasta pocos años después recibir es lo único que podemos hacer.

Y luego, el siguiente paso es pedir.

Aprendemos a pedir, a reclamar, a requerir.

Te aseguro que una de las primeras palabras que pronunciaste cuando tenías un año de edad fue ‘agua’, ‘leche’, o ‘pan’.

Claro, pedimos porque necesitamos satisfacernos, biológicamente hablando, a temprana edad todavía no estamos facultados ni capacitados para dar, eso viene después, dependiendo de la educación de cada uno.

¿Cómo pedir una referencia por escrito?

Volviendo a lo que ya dije anteriormente, para muchos es difícil pedir una carta de recomendación, pero con la nueva tendencia a socializar con más apertura -básicamente en el mundo digital-, el hecho de pedir recomendaciones y referencias se está volviendo digamos una acción más bien descarada:

Alguien le pide a todos sus amigos que le pongan recomendaciones en su página web o en cualquier otra plataforma en que proyecte su modus vivendi, comprometiéndolos de alguna forma a buscar o inventarse opiniones positivas solo para cumplir con el amigo.

Otros pedimos, y me incluyo porque en alguna ocasión también solicité que me dejaran una valoración en iTunes, en Ivoox o en mi canal de Youtube.

Pero antes de pedir indiscriminadamente buenas y trabajadas referencias pongámonos a pensar,,,

Si tú desempeñas un trabajo promedio o medianamente parecido al de tus colegas de gremio:
¿Por qué razón alguien tendría que recomendarte a ti por encima de los demás?

Si eres Asesor de inversiones en bolsa de valores o en bitcoins:
¿Realmente esperas que recomienden tus servicios solo porque publicas fotografías en redes sociales mientras conduces un coche convertible o nadas en las piscina de un hotel tropical?

Si por ejemplo eres un Community Manager:

¿Por qué motivo alguien tendría que recomendar tus servicios después de haber descubierto que en tus stories de Instagram corres en el parque, o sacas a tu perro a la calle para que haga sus necesidades?

¿Por qué uno de tus conocidos tendría que recomendarte con uno de sus amigos si nunca le has ofrecido tu ayuda ni le fuiste de utilidad alguna?


Si eres periodista de profesión, o en su caso autonombrado periodista urbano:

¿Por qué razón alguien te iba a recomendar para escribir en una revista o periódico digital después de ver la fotografía de hace 20 años donde apareces en traje de baño?

Si repites públicamente que eres un «apasionado» de conectar e interactuar con personas:

¿Por qué alguien te iba a recomendar para cualquier tipo de contacto humano -sea presencial u online- si en tus sitios web nunca contestas comentarios,

jamás agradeces los likes ni los retuits que te dan;

tampoco valoras las calificaciones que te dejan ni las acciones que comparten tus contenidos,

sin contar que las palabras ‘gracias’, ‘muy agradecido’, ‘por favor’ y ‘buenos días’ están auto censuradas de tu vocabulario?


¿Por qué alguien se tomaría su valioso tiempo para redactarte una carta de recomendación o una referencia por escrito en tu página web si tú le cobras por un trabajo que quizá no le ha sido del todo satisfactorio?

Si públicamente te declaras como un fervoroso viajero e incansable comensal de restaurantes exóticos:

¿Por que justo a ti te iban a recomendar como creador y redactor de contenidos especialmente cuando esos contenidos nada tienen que ver con viajes y comida?

Si vendes tus servicios de consultoría a través de los canales de Instagram y de Facebook:
¿Por qué te tienen que recomendar a ti en lo particular cuando el contenido que propones es prácticamente una repetición de lo que ya dicen hasta el cansancio tus competidores?

Si te declaras como un inquieto ser humano en permanentemente búsqueda de nuevos retos:

¿Por que alguien se iba a tomar la molestia de recomendarte en su compañía si no tienes forma de demostrar lo que hiciste o produjiste durante los dos o tres meses que permaneciste obligatoriamente encerrado en casa?

¿Cómo esperas qué alguien recomiende o comparta tu trabajo en sus propias redes sociales si tú nunca recomiendas ni compartes el trabajo de otros, especialmente el de tus propios colegas del medio?


¿Por qué crees que un ‘Head hunter’ te deberían recomendar para desempeñar un trabajo crucial para las operaciones de una empresa si tu estilo de vida refleja holgazanería y una dudosa productividad?


Si tu eres un joven arquitecto que nunca ha logrado que uno de sus diseños sea construido, lo cual aclaro que NO debería tener importancia alguna, porque todos empiezan así, pero:
¿Por qué te iban a proponer para proyectar una casa si ni siquiera tienes una mínima cartera de proyectos plasmados en planos impresos o en presentaciones digitales?

¿Con qué aptitudes de alto desempeño cuentas tú para que alguien te de una referencia entre sus conocidos a pesar de que en tus perfiles profesionales reflejes un aspecto desaliñado, desaseado y de abandono?


Si tu trabajo es por mucho claramente superior al de tus iguales, al de tus colegas o si quieres llamarlos competidores:

¿Sería realmente necesario solicitar que te recomienden?
¿No sería lógico que entendieras innecesario el hecho de tener que pedir que te recomienden cuando tu trabajo es visiblemente inmejorable?

Además, hay que tomar en cuenta que quien deposita su confianza recomendándote como sobresaliente para desempeñar una posición o un proyecto determinado, también se compromete con tu causa, porque si tú fallas él o ella de alguna forma también ha fallado, en menor medida eso sí.


«Las personas que trabajan más duro para obtener referencias, me parece, son las personas que menos las merecen».

-Seth Godin


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Fotógrafo: Workandapix

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