Estableciendo Objetivos para alcanzar la Meta | 382

La Importancia de establecer Objetivos.

Cómo establecer Metas y Objetivos | Planeación Estratégica | Tener un Plan | Lograr nuestras Metas personales y profesionales | Rendir cuentas a un Grupo Mastermind | Reglas para establecer Metas | Hitos | Alcanzar retos personales | Cómo lograr mi meta
La importancia de establecer Objetivos y desglosarlos en fases progresivas.

Cuando desarrollemos un trabajo o una actividad preguntémonos:

¿Todo esto que estoy haciendo me conduce a algún lado?
¿Esto que desarrollo me está llevando hacia un objetivo específico?

Y no me refiero a que todo lo que hagamos o desarrollemos nos tenga que llevar forzosamente hacia un objetivo, como leer un poema, o pasear por las calles de una ciudad solo por el gusto de hacerlo, o como tomar fotografías de edificios antiguos, o ayudar a otras personas con trabajos caritativos solo por la satisfacción de que mejoren sus vidas.

No, me refiero a las actividades que desarrollamos

porque nos mueve una causa concreta:

Como nuestro trabajo, éste lo hacemos porque esperamos en compensación una justa remuneración económica,

o en su caso, el ejercicio físico, el cual practicamos para mejorar nuestra salud, o para bajar de peso, o para competir y ¿por qué no?:  para ganar un trofeo.

En estos casos existen objetivos claros.

¿Cuál puede ser el objetivo de un Emprendedor?

Hacer, producir o desarrollar algo con el fin de explotarlo para obtener un rendimiento económico.

Si provees servicios de programación de código, si estás construyendo una página web, si trabajas dando Coaching, entonces tienes un objetivo concreto que debes alcanzar.

Podríamos creer que todos los emprendedores tiene sus objetivos claros,

y que en todo momento saben muy bien lo que persiguen, y que además conocen bien todos los pasos que han de seguir hasta alcanzar su objetivo. Pero esto en la realidad no siempre es cierto, o al menos no en todos los casos.

Creo que todos nos sorprenderíamos de saber que muchos Emprendedores, si no es que la mayoría todavía no tienen claros sus objetivos, o no tienen la certeza de hacia dónde se dirigen.

Cuando se trabaja para una empresa, o para un tercero, lo deseable es tener claros los objetivos que se deben cumplir, es necesario conocer en todo momento cuáles son las metas por alcanzar (los objetivos del puesto), así como saber el camino a seguir para lograr esos objetivos en tiempo y forma.

Si trabajas en una compañía, y algún directivo te pregunta:

“- ¿Tú en qué estás trabajando?    ¿Cuáles son tus objetivos?”.

¿Responderías con claridad? o soltarías comentarios ambiguos y sinsentido.

No saber qué hacer en un lugar de trabajo pasa más seguido de lo que se quiere admitir, y es un problema serio que no es culpa exclusiva de una sola persona,

Ya seas empleado, emprendedor e incluso desempleado, en todos estos casos tú debes tener claro al menos un objetivo.

Un objetivo no es un deseo.

El deseo es un anhelo, que no implica necesariamente un esfuerzo por alcanzar lo que se quiere, como desear tener un yate, o comer algún día con tu músico favorito.

El objetivo en cambio es la finalidad que persigues y conlleva una estrategia para lograr alcanzarlo.


Si no tenemos claro lo que queremos, no lo podremos alcanzar.

Cuando nuestro cerebro tiene una imagen fuerte y clara del objetivo que perseguimos, más fácil nos será sostener esa imagen en la cabeza con el fin de analizar o pensar la mejor forma de poder alcanzarlo.

Si nuestro cerebro no tiene una imagen clara de lo que quiere, estará interfiriendo en los pensamientos que buscan el camino y la mejor forma para llegar al objetivo.

Trabajar para una empresa implica mayor facilidad a la hora de plantear objetivos personales, porque éstos nos vienen dados en forma de funciones, obligaciones y metas prestablecidas. Estos objetivos casi siempre nos los indican nuestros jefes.

Al trabajar por cuenta propia, como emprendedores, los objetivos los establece uno mismo, y aunque esto parezca a simple vista fácil de decir y de hacer, se necesita tener cierto nivel de responsabilidad y disciplina para imponerse objetivos y auto-gestionarse apropiadamente en el camino de obtenerlos.

Saber establecer objetivos personales o profesionales es una habilidad, y como toda habilidad ésta se domina con la práctica.


Hace más de veinte años, las personas y/o profesionales establecían objetivos de largo plazo a cinco años. En la dinámica economía actual existe una imperiosa necesidad por alcanzar la rentabilidad del negocio, y se habla de largo plazo a un año.

Es muy difícil alcanzar la rentabilidad a un año, yo más bien diría que podría lograrse en todo caso el punto de equilibrio.


Plantearse objetivos personales o profesionales puede y debe ser un proceso que lo motive a uno, y mientras más precisos seamos escogiendo nuestro motivo u objetivo, más facilidades tendremos para analizarlo y descomponerlo en partes claras y específicas (en sub-objetivos).

Diferencia entre motivación y voluntad.

¿Qué tipo de objetivos podemos plantearnos razonablemente?

Como profesionales, por ejemplo: Montar una tienda on-line de ropa y calzado de segunda mano, o una página web para vender artículos artesanos. Esto se puede hacer en un año.

Un objetivo personal puede ser por ejemplo: aprender otro idioma para alcanzar una soltura aceptable en un año, o cursar estudios de alguna especialización, como Marketing Digital.

Estos son objetivos razonablemente alcanzables.


Técnica para alcanzar Objetivos.

Una técnica común para alcanzar un objetivo es dividirlo en varios sub-objetivos, en varias fases o hitos.

Es más fácil alcanzar objetivos a corto plazo que solo luchar por el objetivo final.

Subdividir el objetivo principal en fases alcanzables nos permite tener un mejor control de todo el proceso.

Si por ejemplo el objetivo  es construir un edificio de cuatro pisos en un año, lo más fácil será ir estableciendo objetivos parciales, por fases, primero la cimentación, luego planta baja, luego el primer piso y así subsecuentemente.

Si el único objetivo que nos planteamos es construir el edificio en un año (sin tener plan alguno, careciendo de etapas prestablecidas), entonces quizá lleguemos a los seis meses encontrándonos con que apenas vamos acabando la cimentación, así solo pensaremos o intuiremos que “no vamos a acabar a tiempo”, porque seguramente desconocemos las causas de los retrasos, y también las soluciones (por carecer de un plan y controles).

El Plan de Empresa en Una sola Página.

Pero, si dividimos los objetivos en fases o etapas, y sabemos que la cimentación debe estar terminada para fines del primer mes, será más fácil llevar el control, porque desde el primer mes podemos saber si vamos a tiempo, o con retraso.


La mejor forma de obtener resultados es convertir los objetivos en acciones dentro de un parámetro de control:

como por ejemplo elevar 20 columnas por día, o instalar 10 ventanas por semana. Esta es una forma de control más específica.

Mientras más pequeño sea el objetivo más manejable o fácil de controlar, y más fácil será medir su éxito, también tendremos mayor claridad para entender todo lo que implica su buena o mala ejecución.

Si alguien trabaja para una empresa construyendo el edificio de cuatro pisos, seguramente se reunirá periódicamente con su jefe, para irle reportando los avances de obra (junta similar a participar en un Grupo Mastermind).

En cada junta de seguimiento se le exigirán cuentas, y tendrá que informar el avance de todos los trabajos, y en cualquier caso tendría que dar justificaciones y alternativas de solución.

En el caso de ser un constructor trabajando como autónomo, allí quizá no tenga un jefe, pero al menos si un cliente al que tendría que darle la misma explicación, tendría que rendirle cuentas.

La Rendición de Cuentas Mutuas factor del Éxito Mastermind.


Establecer objetivos principales y dividirlos en fases o etapas es una de las claves del éxito de cualquier proyecto, personal o profesional.

Muchos emprendedores saben gestionarse muy bien sin tener que rendirle cuentas a nadie,

no tienen jefes además de sus clientes, pero tienen una disciplina organizativa y el carácter necesario para hacer que las cosas sucedan, o en su caso empujarlas por cualquier medio para lograr el alcance de sus objetivos.

Gestionar objetivos, reportar avances o rendir cuentas a un jefe, o a un cliente, o a un Grupo  Mastermind en su caso, son acciones claves para lograr que las cosas sucedan y por ende para avanzar.

Tener objetivos careciendo de una persona o de un Grupo Mastermind a quienes rendir cuentas, es una forma de funcionar que requiere un alto nivel de concentración, así como una fuerte mentalidad de compromiso interno, tanto personal como profesional.

 


Premisas acerca de alcanzar objetivos, del Blog Lead to Impact:

A) Los objetivos son esenciales para tu desarrollo y éxito.

B) Los objetivos son como un mapa de caminos que te indican hacia dónde está el éxito.

C) Los objetivos son las dianas hacia las que apuntas, las que te señalan lo que quieres alcanzar en la vida.

D) Los objetivos te marcan el punto de partida y el punto de destino.

E) Los objetivos por escrito te indican hacia dónde vas, los cambios que necesitas hacer y si estás progresando o no rumbo a tu meta.

F) Para alcanzar tus objetivos debes estar comprometido o comprometida firmemente con éstos y debes hacer sacrificios, también deberás superar los retos que se presenten y trabajar en tus planes.

Si tienes problemas para gestionar tus objetivos y te interesa pertenecer a un Grupo Mastermind, a un equipo que te ayude a alcanzar tus metas, ponte en contacto conmigo y envíame un e-mail a:
info@themanagerspodcast.com

 

Imagen de Pixabay.com libre de Derechos de Autor.

Fotógrafía de: 3D Animation Production Co. Varvarin.

Entrada y salida musical de Kevin MacLeod de Incompetech.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *