Paquete de prestaciones que vienen con el fracaso | 122

PAQUETE DE PRESTACIONES QUE VIENEN CON EL FRACASO

Paquete de prestaciones que vienen con el fracaso | Discurso J.K. Rowling Autora de Harry Potter | Marca Personal | Desarrollo Profesional
Traducción del discurso de J.K. Rowling, autora de la saga de libros «Harry Potter» ante los Graduados de la Universidad de Harvard (2008).

DISCURSO DE J.K. ROWLING

Paquete de prestaciones que vienen con el fracaso.

  • Paquete de prestaciones que vienen con el fracaso. Beneficios que J.K. Rowling, autora de la zaga de «Harry Potter» encontró después del fracaso épico que ella misma describe en su discurso ante los Graduados de la Universidad de Harvard en el 2008.

  • Esta es una traducción y resumen que hice del discurso que Rowling ha titulado: “Paquete de prestaciones que vienen con el fracaso y la Importancia de la Imaginación”, ‘The Fringe Benefits of Failure, and the Importance of Imagination’. En esta emisión comparto esa primera parte, la de los beneficios que vienen con el fracaso.
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  • He arruinado mi mente y corazón por lo que debo decirles hoy. Me he preguntado a mi misma lo que desearía haber conocido en mi propia graduación, y qué importantes lecciones he aprendido en los 21 años que han expirado desde aquel día, hasta hoy.He llegado a dos respuestas. En este maravilloso día en el que nos reunimos para celebrar su éxito académico, he decidido hablarles de los beneficios del fracaso. Y mientras están de pie en el umbral de lo que se conoce como “La Vida Real”, quiero enaltecer la crucial importancia de la imaginación.Estas pueden parecer quijotescas o paradójicas opciones, pero ténganme paciencia.Mirando atrás a la chica de 21 años quien Yo era en mi graduación, la experiencia resulta ligeramente incómoda para la mujer de 42 años en que se ha convertido. Hace media vida, estaba lidiando el difícil balance entre mi ambición personal y lo que mis allegados más cercanos esperaban de mí.Estaba convencida de que lo único que quería hacer, para siempre, era escribir novelas. Sin embargo, mis padres, quienes provenían de ambientes empobrecidos y ninguno de los cuales había ido a la Universidad, tenían la idea de que mi imaginación hiperactiva era un divertido capricho personal que nunca pagaría una hipoteca o me aseguraría una pensión. Sé que ahora esta es una ironía que pega con la fuerza de un yunque de dibujos animados.Así que ellos esperaban que yo optara por un título profesional. Yo quería estudiar literatura inglesa. Alcanzamos un compromiso que en retrospectiva no satisfizo a nadie, y me fui a estudiar Lenguas Modernas. Apenas mis Padres giraron con el coche por la esquina al final de la calle, que abandoné el alemán y me escabullí por el pasillo de los Clásicos.

    No puedo recordar haberle dicho a mis Padres que estaba estudiando Clásicos, bien lo pudieron haber descubierto por primera vez el día de la Graduación. Y Entre paréntesis quiero dejarlo bien claro, que no culpo a mis padres por sus puntos de vista. Hay una fecha de caducidad en culpar a tus padres por conducirte en la dirección equivocada. Desde el momento que tienes la edad suficiente para tomar y conducir el volante, la responsabilidad recae en ti. Es más, no puedo criticar a mis padres por esperar que yo nunca hubiera experimentado la pobreza. Ellos mismos habían sido pobres, entonces yo también, y estoy de acuerdo con ellos de que no es una experiencia ennoblecedora. La pobreza trae consigo miedo y estrés, y algunas veces depresión; significa miles de pequeñas humillaciones y privaciones. Escalar saliendo de la pobreza por tus propios esfuerzos, es de hecho algo de lo que te debes enorgullecer de ti mismo, pero el romanticismo de la pobreza en sí misma solo lo es para los tontos.

    A tu edad lo que más temía para mí misma no era la pobreza, sino el fracaso.

    A tu edad, a pesar de una clara falta de motivación en la Universidad, donde había pasado demasiado tiempo en la cafetería escribiendo historias, y muy poco tiempo en conferencias y clases, tenía una habilidad muy especial para aprobar exámenes, y que desde hace años, había sido la medida del mi éxito en mi vida.No soy lo suficientemente torpe como para suponer que porque eres joven, privilegiado y bien educado nunca has conocido angustias y dificultades. El talento y la inteligencia nunca vacunaron a nadie contra los caprichos del destino, y por ningún momento supongo que todos aquí han disfrutado de una existencia de privilegios y alegrías.

    Como sea, el hecho de que te gradúes de Harvard sugiere que no estás muy bien familiarizado con el fracaso. Podrías estar impulsado por un miedo al fracaso tanto como tu deseo por ser exitoso. De hecho, tu concepción del fracaso puede estar no muy alejada del concepto del éxito que tiene la persona promedio, ¡mira lo alto que ya has volado!.

    Al final, todos tenemos que decidir por nosotros mismos lo que constituye el fracaso, pero el mundo está muy ansioso de proveerte su conjunto de criterios, si se lo permites. Así, creo justo decir, bajo cualquier parámetro convencional, que solo apenas siete años después de mi graduación, ya había fracasado en una escala de proporciones épicas. Había reventado un matrimonio excepcionalmente corto, estaba sin trabajo, como madre solitaria, y tan pobre como puede ser posible en una moderna Gran Bretaña sin ser homeless o desamparada sin techo. Los temores que mis padres habían tenido para mí, y que yo había temido para mí misma, me estaban sucediendo, con la normalidad acostumbrada para alguien en esa situación. Yo era el fracaso más grande que conocía.

    No estoy aquí para decirte que el fracaso es divertido. Ese período de mi vida era oscuro, y no tenía idea que sucedería lo que ahora la prensa define desde entonces como la representación de «Un final de cuento de hadas». En ese entonces, yo no tenía idea hasta dónde se extendía el túnel, y por cuan largo tiempo cualquier luz al final del túnel era una esperanza más que una realidad.

    Así que, ¿porqué hablo de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significa un despojo de lo no esencial. Me detuve fingiendo a mi misma que yo era cualquier otra cosa que lo que realmente era, y empecé a dirigir toda la energía en terminar el único trabajo que me importaba. Habría sido exitosa en cualquier cosa, yo nunca podría haber encontrado la determinación para tener éxito en el medio que verdaderamente creía pertenecer. Yo estaba en libertad, porque mi gran temor se había cumplido, y todavía estaba viva, y todavía tenía una hija a quien adoraba, tenía una vieja máquina de escribir y una gran idea. Y así, la roca del fondo se convirtió en una sólida cimentación sobre la cual reconstruí mi vida.

    Puede que nunca fracases en la escala que yo lo hice, pero en la vida algunos fracasos son inevitables. Es imposible vivir sin fallar en algo, a menos que vivas con tanta cautela que sea posible que no hayas vivido en lo absoluto, en cuyo caso fallarás de forma predeterminada.

    El fracaso me proveyó de una seguridad interior que nunca hubiera alcanzado pasando solo exámenes. El fracaso me enseñó algunas cosas acerca de mi misma que no habría aprendido de otra manera. Descubrí que tenía una fuerte voluntad, y más disciplina de la que sospechaba. También encontré que tenía amigos cuyo valor estaba verdaderamente por encima del precio de los rubíes.

    El saber que has emergido más sabio y más fuerte de los contratiempos, significa que estás por siempre, seguro en tus habilidades de supervivencia. Nunca te conocerás verdaderamente a ti mismo, o la fuerza de tus relaciones, hasta que ambos han sido probados por la adversidad. Tal conocimiento es un verdadero regalo, por todo lo que se gana con dolor, y ha valido la pena más que cualquier calificación que he ganado.

    Dándole vuelta al tiempo, yo le diría a mi propia persona de 21 años que la felicidad personal está en saber que la vida no es una lista de control de adquisiciones y logros. Tus calificaciones, tu Currículum Vitae, no son tu vida, aunque te encontrarás con muchas personas de mi edad y mayores que yo que confundirán las dos. La vida es difícil y complicada, y más allá del control total de cualquier persona y de la humildad de saber que te permitirá sobrevivir a sus vicisitudes.

  • Cito la frase del Profesor Ambus Percival Wulfric Brian Dumbledore, personaje de la zaga «Harry Potter».

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