¿Tener o no tener Jefe? Esa es la cuestión | 486

¿Tener o no tener Jefe? Esa es la cuestión | Cómo dejar un trabajo fijo | Dejar el empleo por estrés y maltrato | Renunciar al puesto de trabajo por no aguantar al Jefe | Emprendimiento | Renunciar para Emprender por mi cuenta
Algunas reflexiones acerca de querer dejar un empleo para no tener Jefe. Evaluación de opciones a la hora de renunciar. Frase de la imagen de autor anónimo: “Mi Jefe me dijo: -Ten un buen día… Así que me fui a casa”.

No tener Jefe es una aspiración Emprendedora.

Seguido leo entre perfiles de redes sociales que algunos «influencers» o supuestas «figuras públicas» instan a sus seguidores a “Emprender para no tener Jefe”, y también escucho que algunos dicen:

-“He emprendido para no tener Jefe a quien reportarle», o

-«Trabajo mucho mejor sin alguien que me esté diciendo lo que tengo que hacer”.

El hecho de no tener jefe suena atractivo desde el punto de vista de la independencia financiera, y desde «una supuesta libertad de actuación».

Me acuerdo que hace algunos años, cuando trabajaba en una gran compañía de logística multi-modal, mis compañeros y Yo también nos cuestionábamos:

-¿Sería mejor no tener Jefe?.

En esa época, no había redes sociales, ni veíamos a esos dizque Influencers porque todavía no existían los smartphones, no habían figuras públicas trabajando con su portátil junto a una playa en Bali, o vestidos de montañeros sentados en una roca mientras supuestamente están siendo productivos y generando muchos millones.

Eso hace 15 años no se veía. No pongo en duda que mucha gente pueda hoy ganarse la vida viajando o brincando de un risco, como el conocido vloguero y youtuber Casey Neistat:

Personalidades como @CaseyNeistat son del tipo uno en un millón, y para equiparar su éxito es indispensable contar con una creatividad sin igual, y también hay que estar dispuesto a trabajar con constancia y regularidad, tal como él lo demuestra.

Ahora,

¿Es tan malo tener que rendirle cuentas a una o varias personas?

¿Qué significa no tener jefe?

La Rendición de Cuentas Mutuas factor de Éxito Mastermind.
En mi personal definición.-

Un jefe es el superior de una, dos o más personas quienes le reportan basándose en una escala jerárquica.

Un trabajador de nivel inferior le reporta a su Jefe, a un Supervisor, éste quizá a su vez le reporta a un Coordinador, éste a su vez a un Gerente (o Manager), éste por su cuenta a un Subdirector de División, y éste tendrá que rendirle cuentas al Director, y éste último al CEO.

El CEO está en la cima de la pirámide, pero aún así tiene que justificar resultados a un Consejo de Administración, que a su vez tiene un Presidente. Al final, ¡todos tienen un Jefe a quién rendirle cuentas!.

¿Qué es y qué hace un CEO?

Los Consultores independientes, Freelancers o Autónomos también tienen jefes: Sus clientes, quienes pueden ser incluso más exigentes.

Cualquier persona que cuente con un natural deseo de progreso, aspira con toda justicia a ser algún día el máximo líder de una organización, pequeña o grande; todos quisiéramos vivir la experiencia de ser el máximo Jefe, ya sea de nuestra propia empresa o la de alguien más.

No tener Jefe por encima de uno tiene su glamour.

Los máximos dirigentes son quienes tienen más notoriedad, y también perciben un buen salario, y, si saben manejar su imagen pueden llegar a erigirse como el embajador de marca de la compañía, como el caso Steve Jobs en Apple, o como Elon Musk en Tesla, o en su momento Lee Iaccoca. tanto en Chrysler como en Ford.

10 Reglas de Emprendimiento de Elon Musk.

Pero, verlo así sería apreciarlo solo solo desde el lado amable, sería como frivolizar, porque ser Jefe tiene también un lado oscuro y muy complicado.

En el transcurso de mi carrera me ha tocado convivir con varios Jefes,

y admito que con ninguno he recorrido un camino fácil, al contrario, con cada uno he pasado por momentos complicados; pero viéndolo en perspectiva, entiendo que el tiempo y la distancia permiten una mayor claridad de juicio:

A la distancia distingo que experimenté algunos eventos duros que hoy me sirven como experiencia, unos que me han provisto de algunas competencias que Yo en esos momentos desconocía que podía llegar a adquirir, mismas que he ido descubriendo años después.

No idealicemos eso de que ‘tener un Jefe es malo’.

El hecho de contar con un Jefe tiene como todo en la vida su lado positivo, y quiero compartirles algunos puntos de vista en relación al asunto:

Si nos molesta tener un jefe porque no queremos estar escuchándolo, uno que constantemente nos esté demandando trabajo, que nos arree a terminar, o que nos exija calidad, y nos hable en un tono de mando que quizá no nos guste, puede que nos convenga preguntarnos:

-¿Por qué nos molesta esto?, o ¿por qué lo hace?, o ¿por qué nos sentimos así con su trato?, y

aquí hay dos visiones que nos aclaran esta incomodidad:

A) Nos puede molestar que un Jefe nos exija porque quizá no somos lo suficientemente eficientes.

Si no solemos entregar nuestro trabajo en tiempo, costo y calidad, si nuestro Jefe tiene que estar permanentemente controlando nuestros avances y empujándonos a terminar como si estuviéramos en la escuela primaria:

Quiere decir que tenemos un problema de ineficiencia, uno debido a una incapacidad para ejercer el puesto o

se puede deber a una clara negligencia,

o a las dos juntas.

De ser esto cierto, deberíamos darle gracias a nuestro Jefe por no habernos despedido antes.

Quizá nuestro Jefe nos tiene mucho aprecio, o en el fondo piensa que tenemos capacidades y en algún momento vamos a responder como se debe, o como él espera.

Pero, todo esto no es culpa de nuestro Jefe.

En este caso, si estamos siendo sometidos a un alto nivel de exigencia, quiere decir que nuestro Jefe está haciendo su trabajo, incluso yendo más allá, porque él o ella preferiría no tener que estar perdiendo su tiempo vigilándonos permanentemente.

Este Jefe seguramente tendrá que atender otros asuntos, y preferiría no estar tras de todos y cada uno de sus subordinados.

B) Puede incomodarnos que nuestro Jefe nos exija equivocadamente.

Nos molesta que nuestro Jefe tenga un trato duro a pesar de que seamos eficientes, a pesar de que si cumplamos con nuestro trabajo y hasta más, incluso nos carga con más trabajo y responsabilidades de las que están descritas en nuestro perfil del puesto, y aún así respondemos bien.

En este caso, es normal que nos moleste tener un jefe, porque muy posiblemente:

Este Jefe es incompetente, o

vemos que no es necesario, o

no sabe exigir dado que nunca ha realizado ese trabajo, o

no sabe cómo gestionarse primero a sí mismo,

puede que también tenga problemas internos y traumas que no sabe cómo superar.

En este caso, es normal que no queramos tener a ese jefe, a ese en particular.

Y, aunque lleves muchos años trabajando con él, o con varios que se parecen mucho a él, esto no quiere decir que todos los jefes del mundo sean así.

En este caso, es natural desear la emancipación, el no tener que depender de esa persona. Pero no te confundas, no quieres a ese jefe en particular, no vayas a generalizar, ni busques la independencia solo por una mala persona que te tocó tratar.

Muchas veces, cuando tenemos un empleo, cuando ejercemos funciones con determinadas responsabilidades, es normal que nos cuestionemos si sería mejor ser independientes, o freelancers, o tener nuestra propia empresa, parece más cómodo regirnos bajo nuestros propios estatutos.

Al calor de la premura y las presiones del trabajo, no nos detenemos a analizar nuestra posición objetiva, ni las ventajas de contar con un empleo fijo, a pesar del jefe, sea quien sea.

Y, antes de lanzarte como emprendedor, te recomiendo que evalúes tres posiciones de trabajo:

PRIMERA POSICIÓN:

La peor opción: Tienes un empleo con mucho trabajo.

Aquí Tú cargas con mucho más responsabilidades que las que te corresponden por jerarquía y sueldo, esto significa que te encargas de más responsabilidades de las que puedes gestionar, y además te pagan muy poco, encima no tienes ninguna posibilidad de desarrollo ni de escalar de posición, y además, el trato con tu Jefe es terrible, ya no lo soportas.

En este caso, aunque no lo creas, tienes algunas ventajas, y de esto ya he hablado en la Emisión 317 | 8 Ventajas de tener un Trabajo Difícil.

Evalúa fríamente antes de renunciar:

Se entiende perfectamente que continúes  en ese trabajo porque tienes una necesidad económica. No dejas el empleo porque la situación país es deprimente, entonces así no puedes renunciar tan fácilmente al empleo, y claro que te dan ganas de no tener Jefe.

No se vale que algunos gurús de la motivación y del desarrollo personal te conminen a renunciar solo porque tu trabajo es insoportable, si te hablan así pon atención:

Es probable que estos conferenciantes nunca hayan vivido una situación así, hay que ser un poco más intuitivos.

En este caso tan complicado solo te puedes atrever a renunciar, o a lanzarte a buscar otro empleo si ya tienes alguna certidumbre de lo que pasará, o si ya estás preparado.

Si ganas poco dinero, seguramente no contarás con los recursos para sobrevivir mientras te independizas.

Aquí habría que buscar que si no te pueden subir el sueldo, al menos trata de que te bajen la carga de trabajo, y mientras tanto trabaja en paralelo posicionando tu marca personal, para generar otras oportunidades.

SEGUNDA POSICIÓN.

La opción intermedia: tienes mucho trabajo y no ganas tan mal en comparación con tus iguales del gremio.

No percibes tan mal sueldo, y hasta tienes alguna prestación adicional al sueldo.

Eso sí, tu Jefe es nefasto, pero está por jubilarse, o por cambiarse de división, o tiene para mucho rato en el puesto.

Pero, si haces bien tu trabajo, si has sabido ser indispensable y otros (que no sean Tú) te dicen que eres el sustituto natural de tu jefe, posiblemente te convenga esperar, todo puede pasar,

Tampoco te confíes, ni te hagas ilusiones, ni des por hecho las cosas.

También trabaja en tu marca personal, y esto aplica para todos los casos. Es muy importante ir posicionando la marca personal porque nadie tiene asegurado su puesto de trabajo permanentemente.

En esta opción quizá te convenga esperar, y seguir aguantando a tu jefe, porque el hecho de renunciar para independizarte no te garantiza el éxito:

Es mejor aguantar el vendaval, especialmente cuando no existen ofertas de empleo que se ajusten a tu perfil, y mucho menos si no tienes un Plan alternativo de emprendimiento bien avanzado.

TERCERA POSICIÓN.

La mejor posición. En ésta opción percibes un muy buen salario.

Aquí ganas buen dinero, incluso con prestaciones muy interesantes: tienes vales de despensa, coche de ejecutivo de empresa, tu aguinaldo sube cada año hasta un máximo de tres meses, tienes bonos de compensación, reparto de utilidades, gratificaciones, vacaciones pagadas, en fin, ganas muy bien en tu puesto ejecutivo a pesar de que tu jefe sea insoportable.

Esto ya tiene pinta de mejorar el panorama,

«Las penas con pan son menos». -Dicho Popular.

Mientras te paguen tan bien como a un buen Ejecutivo, no tendrás pretexto para quejarte de tu jefe, que aunque duro, intransigente o histérico, lo tienes que aguantar casi porque va incluido en tu sueldo.

Y no te recomiendo que creas ciegamente lo que dicen algunos gurús o supuestos expertos que escucho por allí:

-Yo dejé un alto puesto ejecutivo en una compañía muy poderosa, y ganando muchísimo dinero porque mi pasión era emprender por mi cuenta…

¡ B.S. !… ¡Esto nadie se los cree!.

Una persona que percibe una importante compensación salarial producto de su trabajo no renuncia por la pasión de emprender, quién diga estas sandeces está mintiendo, se está adornando:

o no tenía tal puesto o,

sí lo tenía pero lo despidieron,

Seguramente lo o la despidieron por no cumplir con el nivel de exigencia del puesto, que llega a pasar:

Mientras más dinero se gana, mientras más alta sea la posición de responsabilidades, más exigencia tendrá sobre sus resultados; y si no cumple con eficiencia lo más seguro es que vaya a las oficinas de desempleo a entregar su currículum, mientras empieza a ver cómo emprender.

No tener Jefe, o trabajar sin jefe no es tan fácil.

Al no tener Jefe, uno tiene que aprender a autogestionarse, y para esto se requiere de una gran disciplina, además de contar con unos valores y respetarlos.

Cuando se tiene un Jefe, uno comparte responsabilidades, y cuando uno es freelancer uno carga con todo el peso solo.

Ser independiente es casi una quimera, pero claro que se puede lograr:

No es como decir voy a independizarme, y en un año, o año y medio ya estaré generando ingresos regulares, y superando el punto de equilibrio.

Yo te garantizo que si tienes una pequeña empresa, o eres un exitoso consultor independiente, seguramente te ha tomado varios años de trabajo y dedicación llegar hasta donde estás.

No creo que tu éxito haya sido fruto de un solo año de fuerte dedicación.

Si eres independiente y vives cómodamente con ingresos producto de tu boyante empresa, te aseguro que eso ha sido el resultado de más de tres o cuatro años de dedicación, sudor y lágrimas en solitario.

Seguro que has sufrido por sobrevivir, por pagar nóminas y gastos fijos, por pagarle a proveedores, y esto te ha tomado mucho tiempo y trabajo.

Si tú desarrollas un trabajo pensando que dentro de diez o doce meses estarás dirigiendo todas las operaciones de tu empresa, mientras reposas en una hamaca junto a la playa, o mientras te bebes un cóctel en Cancún junto a tu computadora portátil, creo que ésto no es malo como «aspiración», pero lo veo complicado de lograr.

Todo emprendimiento que se ejerza sin jefe debe ser visible: visible el trabajo, no tú sentado bajo una palmera.

El trabajo debe ser reflejado en forma tangible, y los que trabajan por internet lo saben, pero no todos lo pueden demostrar.

Los que producen cursos y seminarios los acumulan por montones, y allí están; los que producen vídeos educacionales y/o tutoriales, producen con constancia, y al menos publican uno por semana, muchos son gratis, eso sí.

Otros cobran por el acceso a sus contenidos, pero el trabajo está allí, y es indiscutible porque todos lo pueden ver.

Algunos, los que por ejemplo tienen un blog, producen y publican con estricta regularidad, su trabajo está allí. Gran parte de esa producción es visible y accesible, y además publican libros, venden productos o servicios,y si te das cuenta,

los más exitosos, los que verdaderamente viven de eso, no tienen que exhibirse cenando en un restaurante de lujo, ni alquilan una oficina solo para se aprecie su supuesto éxito desde un rascacielos.


«Mi Jefe me dijo: “Ten un buen día”. Así que me fui a casa». -Autor Anónimo.


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