¿Cuándo fue la última ocasión que tú…? | 730

En qué momento cambiaste cambiamos | Cuando le damos prioridad a los demás | ¿Cuándo fue la última ocasión que tú…? | Cuándo fue la última ocasión que hiciste caso, que escuchaste | La última ocasión que ayudamos | La última ocasión en que hablamos | Empatía | El valor de poner a los demás como más importantes
¿Cuándo fue la última ocasión que tú…? | Preguntas para provocar cambios | Artículo y guion originales de: Gustavo Pérez Ruiz.

¿Cuándo fue la última ocasión que tú…?

Seguramente habrás notado que últimamente el tiempo parece como que se te va más rápido, adviertes que las horas se agotan casi como si fuesen minutos y a su vez los minutos como segundos.

Se nos va un año completo desde nuestro cumpleaños hasta el siguiente sintiendo que el tiempo voló, y con un poco de pesar pensamos que quizá este tiempo no lo aprovechamos productivamente, o que en su caso notamos que seguimos sin hacer ese “algo” que tenemos pendiente desde hace varios años.

Hoy en día, curiosamente más que en otras épocas, mucha gente seguido comenta que el tiempo se le está escapando como agua entre las manos, independientemente de que quienes así lo perciban tengan 77, 53, 38 ó 19 años.

Con el paso rápido y constante de los días, los meses y los años,

con el transcurrir de nuestras rutinarias y regulares actividades, cualesquiera que éstas sean, nuestro trabajo, nuestras aficiones, nuestra diaria convivencia social,

en general damos por hecho que las cosas son como son o como siempre han sido y difícilmente estamos dispuestos a cambiarlas;

‘a cambiarlas’ en el sentido de ponernos en modo creativo con el fin de iniciar nuevas proyectos y aventuras.

Lo que sucede es que los complejos sistemas establecidos en los que estamos inmersos,

los apretados programas de trabajo que tenemos que cumplir,

las mecánicas rutinas familiares que no estamos dispuestos a cambiar,

nuestra diaria distracción con modernos gadgets en redes sociales que nos merman la capacidad cognitiva,

así como los hábitos que sostenemos ‘por costumbre’ o ‘por principios’, con el paso del tiempo nos hacen caer en una monotonía que no calificaría exactamente como negativa.

No la calificaría como negativa porque en muchos sentidos estas constantes actividades son mayormente positivas para el desarrollo de nuestras habilidades y la mejora en base a la experiencia de fallar, levantarnos y volverlo a intentar;
No, no, lo que quiero decir es que estas persistentes costumbres pueden llegar a distraernos de las necesidades de nuestro entorno cercano sin prestar atención a los cambios que muchas veces son casi indispensables para que evolucionemos como personas.

Al hablar de persistente o persistencia no me refiero a que esto sea malo, al contrario; pero lo que quiero decir es que cuando la persistencia se convierte en conformismo, cuando uno se acomoda en el sistema, en las arraigadas costumbres, en los convencionalismos, en las normas prestablecidas, en la rutina que damos por sentada como buena y poco mejorable, es cuando damos las cosas por hecho…

En este sentido, el famoso compositor y cantante Barry White solía decir:

“Never take things for granted, only fools take things for granted».

(Nunca des las cosas por hecho, solo los tontos dan las cosas por hecho”(.

Lo que sucede cuando damos las cosas por hecho es que nos estamos acomodando en lo que ahora se conoce comúnmente como zona de confort.

La «Zona de confort» es ese espacio en el que ya no estamos dispuestos a dar la milla extra para ir más allá, y para la reflexión te pregunto:

¿Cuándo fue la última vez que te entusiasmaste con una de tus ideas?

Y, ¿Cuándo fue la última vez que llevaste a cabo una de esas ideas?

¿Cuándo fue la última ocasión en que instaste a tus compañeros a mejorar el sistema o el producto, o a alcanzar una meta?

¿Cuándo fue la última vez que felicitaste a alguien por el trabajo que realiza?

Cuándo fue la última vez que le expresaste a alguien:

Creo que lo que estás haciendo va a llegar muy lejos, no lo dejes de hacer, ¡Yo creo en ti!

¿Cuándo fue la última ocasión que le propusiste a tu jefe un cambio en forma de mejora?

Y, ¿Cuándo fue la última vez que le insististe en ese cambio?
A pesar de la crisis reinante, ¿Cuándo fue la última vez que le solicitaste a tu jefe un justificado aumento de sueldo?
¿Cuándo fue la última vez que tus compañeros organizaron un plan, una reunión o un festejo y permitiste que lo hicieron con total libertad sin entrometerte ni un ápice?

¿Cuándo fue la última vez que presentaste a dos personas porque sabías que se iban a beneficiar mutuamente?

¿Cuándo fue la última vez que hablaste bien de una persona que no estaba presente?

Cuándo fue la última ocasión que le propusiste a tu pareja:
¿Qué te parece si hoy dedicamos el día a hacer lo que tú quieras?

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a un lugar por primera vez, uno que tenías tiempo de querer conocer?

Cuándo fue la última ocasión que te dijiste:

Hoy solo voy a escuchar lo que otros tienen que decir…

Cuándo fue la última vez que le dijiste a una persona:
¿En qué te puedo servir?
Dime ¿Cómo te puedo ayudar?, o
¡Ya sabes que cuentas conmigo!

¿Cuándo fue la última vez que socializaste con personas a quienes tenías mucho tiempo sin ver?

Cuándo fue la última ocasión en que le expresaste a alguien:

¡Gracias por todo lo que haces!

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a alguien con tu conocimiento o experiencia?

¿Cuándo fue la última vez que alguien hizo un comentario que iba en contra de tu concepto de vida -o de tu ideología– y preferiste callar para no discutir’

¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a experimentar algo novedoso?


Parece que estamos altamente concentrados y hasta ensimismados en nosotros y no nos tomamos tiempo para reflexionar cuestiones que aunque nos parezcan nimias -o de poco peso- nos pueden ayudar a ser más empáticos, a ser artífices del cambio en el buen sentido, a proyectar cierto liderazgo, a ser propositivos donde otros ya agotaron todas las instancias, a ver por los demás y a sugerir una mejora empezando con nuestro ejemplo.


«Las cosas que tú das por hechas son aquellas por las que alguien más está rezando por tener».

-Anónimo

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Fotógrafo:  Pearly-Peach

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