Para tener ventaja competitiva mejor especializarse | 376

¿Cómo se obtiene una Ventaja Competitiva?

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Aplicaciones de “La Ley de Ventaja Comparativa” para destacar entre todos.

Trabajar en equipo implica relacionarse con los demás, cooperar, competir, reportar cuentas, y a veces también que otros nos reporten; las interacciones regulares con los compañeros de trabajo, con colegas y clientes producen experiencias, buenas y a veces malas.

Convivir con los demás es necesario para sacar adelante cualquier proyecto, y a veces esa convivencia puede ser desgastante, o negativa.

Todos hemos pasado por momentos difíciles donde la convivencia de grupo nos hace pensar que estaríamos mejor trabajando solos:

“Aaaay, si Yo trabajara por mi cuenta”, o  “Ya no aguanto a tal persona”.

En momentos de tensión, normalmente no vemos con claridad, y llegamos hasta pensar seriamente:

¿Podría ser un Emprendedor?, ¿Podría por fin deshacerme de mis Jefes? y también de mis subordinados.

Pensemos que uno como emprendedor debe tener un mínimo de expectativas,

y si uno se plantea una meta alta, mediana o pequeña, de todas formas tendrá que trabajar, y cooperar con alguien, o solicitar ayuda y asesoría profesional.

Para crecer como empresario

es prácticamente imposible hacerlo sin una mínima estructura organizativa, y eso implica necesariamente tener que contratar gente, o subcontratar a otros, o contar con asesores; y además, absolutamente siempre necesitaremos a los clientes.

No se puede hacer ni gestionar una marca, ni un proyecto, ni una empresa si no se desarrolla un mínimo de convivencia y cooperación con alguien más.

Uno no puede ser especialista en todo,

pero sí que podemos dominar algún tema, o un oficio, o una profesión. Hoy en día es casi forzoso tener que especializarse en un tema particular, si es que se quiere tener alguna ventaja competitiva.

A principios del siglo XIX, e economista inglés David Ricardo, propuso un concepto al que llamó:

“La Ley de la Ventaja Comparativa”.

El también político David Ricardo provenía de una familia de judíos sefarditas portugueses, por esto el origen de su nombre nada convencional en términos británicos.

David Ricardo planteó que la producción mundial de todo (artículos, servicios), se incrementa cuando los países aplican “El Principio de Ventaja Comparativa”, con el fin de determinar en qué bienes y servicios debería especializarse cada uno para producirlos o proveerlos.

Ricardo propuso que los países debían evaluar qué bienes y servicios producían, y sugirió que cada uno debía especializarse en aquellos para los cuales tiene una ventaja comparativa de costos, o sea, debía dedicarse a producir aquello en lo que pueda asignar el menor número de recursos posibles.

Este economista planteó el ejemplo que le era más familiar, el de Portugal e Inglaterra:

Decía que aunque ambos países tenían capacidades para producir tanto vinos como tejidos (o telares), Portugal podría producir más y mejores vinos de acuerdo a su favorecida posición geográfica, y que Inglaterra tenía mayores facilidades para producir telares sin gastar tantos recursos.

David Ricardo propuso que cada uno de estos dos países debía dedicarse a producir aquello en lo que aplicarían menores recursos (dinero, materiales, mano de obra), en lugar de tratar de destacar en lo que más gastos y dificultades les traería.

Era mejor que cada uno se especializara en lo que más se le facilitaba; y en lugar de competir entre sí, mejor deberían ponerse a comerciar.

La fuerza del Principio de Ventaja Comparativa reside en capitalizar las fortalezas de cada uno, en lugar de competir en el terreno donde uno tiene mayores debilidades.

Este principio se basa en la cooperación y el trabajo en conjunto,

y no solo se aplica a las transacciones comerciales entre países, también funciona en el trabajo de grupo dentro de una empresa, o en un equipo deportivo, y en cualquier tipo de asociación, como los Grupos Mastermind.

El Principio de Ventaja Comparativa de David Ricardo, que yo también llamaría de Ventaja Competitiva, aclara las razones por las que los equipos y grupos de trabajo donde participan una mayor variedad de profesionales (donde todos cuentan con especialidades diferentes), tienen mayores posibilidades de éxito en comparación con los equipos donde todos cuentan en general con los mismos conocimientos (o por pertenecer a la misma disciplina).

Imagínate un equipo de fútbol donde todos son delanteros, o todos defensas, difícilmente podrían lograr una ventaja competitiva contra un equipo más equilibrado en cuanto a posiciones.

Los departamentos de creativos de empresas como

Google, Apple o Tesla, cuentan con ingenieros de varias disciplinas, y además también tienen artistas, médicos, y hasta deportistas retirados; a fin de cuentas, lo importante es contar con la variedad de criterios más amplia que sea posible para producir ideas y mejorarlas entre todos.

Cuando un equipo de trabajo cuenta con diversidad de oficios y habilidades específicas aumenta sus posibilidades de generar más ideas y de encontrar soluciones, dada la variedad de experiencias y criterios que aportan entre todos.

Especializarse en una o dos cosas es la mejor forma de destacar en un nicho de mercado.

Esto le da a uno la ventaja competitiva de contar con una marca original y difícil de igualar. A veces, cuando uno está tan especializado en una cosa llega hasta generar su propio nicho de mercado, porque provee un producto o un servicio único, uno que nadie puede igualar dado que es totalmente original, habrá eso sí otras marcas parecidos, pero no exactamente iguales.

Es imposible copiar la marca de alguien que se especializa tanto, ser como otro no es posible. Y los que tratan de ser una copia fiel de otra persona van a fracasar tratando de lograr una ventaja competitiva, porque es imposible ser esa otra persona.

Imagen de Pixabay libre de Derechos de Autor.

Fotógrafo: Miguel Á. Padriñán.

 

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