Llamada a la Acción al estilo Napoleón Bonaparte | 598

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Llamada a la Acción al estilo Napoleón Bonaparte. ¿Qué es un ‘Call To Action’ agresivo? Artículo escrito por Gustavo Pérez Ruiz para the Manager’s Podcast.

La Llamada a la Acción como Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte es para algunos historiadores el militar más popular y admirado que ha existido. Entre sus múltiples cualidades como líder destacaba su gran capacidad para enardecer multitudes.

Bonaparte tenía un hábil discurso que empujaba a sus soldados para que se animaran a pelear y dar sus vidas por el país que él encabezaba. Y, en los preliminares de algunas batallas les llegaba a arengar con la siguiente frase:

“Cada soldado francés trae en su mochila un bastón de Mariscal”.

Este famoso grito de guerra -aunque imposible de cumplir porque no todos llegarían al rango de Mariscales de Campo, si es que sobrevivían a la batalla- sí que lograba despertar ese espíritu combativo, y podía motivar esa falta de valentía para arriesgar la integridad por una causa ajena a sí mismos.

Este tipo de arengas o discursos en tono solemne que tienen como objetivo levantar los ánimos de quienes los escuchan son especialmente pronunciados en entornos de carácter militar y político.

Se puede decir que a falta de guerras o pugnas políticas, éstos discursos también suelen ser utilizados en otros ámbitos y con otros matices.

¿Cómo arengar a un equipo?

Hace ya muchos años,

uno de tantos jefes que he tenido como superior se dirigió a mis compañeros y a mí durante una junta de seguimiento y según recuerdo, nos dijo más o menos así:

-Todos ustedes podrán «tener todo esto» algún día, pero primero tienen que demostrar que pueden terminar este proyecto tan importante en el que tenemos la fortuna de trabajar.

Y con «tener todo esto» se refería a su oficina y a sus prestaciones de nivel directivo, él tenía una personalidad que impactaba por las cosas materiales que ostentaba.

Y por supuesto que en su discurso nos mentía

Este Director bien sabía que con el paso del tiempo muy pocos, si no es que ninguno llegaría hasta su posición directiva.

A éste Superior solo le interesaba echarnos un discurso para mentalizarnos acerca de la urgencia de llevar a cabo (entre todos) las responsabilidades del proyecto del cual él era principal responsable.

El triunfo de uno solo

Nuestro buen cumplimiento en tiempo y forma fue un éxito conjunto que fin de cuentas iba a resultar solo en su triunfo particular, los aplausos, los premios y/o los bonos solo se los llevó él.

En esa época, tanto mis compañeros como yo carecíamos naturalmente de la visión para entender esta forma de discurso o proclama, misma que ahora planteo como una cruda realidad;

y esto se debía a que la mayoría éramos o recién egresados de la universidad o teníamos poca experiencia como para entender que nos estaba empujando a hacer el trabajo duro.

Una argumentación de este estilo era su forma mini-napoleónica, por así decirlo, de arengarnos para que nos ensuciáramos a su favor.

Esta es una de las causas no oficiales pero ciertas de que hoy en día se evite contrar a gente mayor, porque cuentan (o contamos jajajá) con menos ingenuidad para creerse estos discursos.

No estoy en contra de los discursos motivadores

Quiero aclarar que no estoy demonizando el hecho de que un discurso no deba o no pueda tener como objetivo motivar a un grupo o a una colectividad a la acción para lograr unos objetivos, eso no lo repruebo.

Pero, lo que NO me parece correcto,

y en algunos casos tampoco lo veo ético, es utilizar este tipo de las hoy bien conocidas “llamadas a la acción” o “calls to action” (como se dice en inglés), para convencer a una persona a que actúe pensando en su propio interés cuando realmente está actuando para benefició de quien hace la llamada a la acción, o sea que proceda en favor de la persona que le está echando el discurso.

De qué lado hablar para convencer con más Éxito

Este tipo de ‘llamadas a la acción’ como las del General Napoleón Bonaparte,

donde arengaba a sus ejércitos para que ilusamente creyeran que eran unos Mariscales de Campo más, son el tipo es el tipo de ‘llamada a la acción’ que suena casi como burla,

cosa que a Napoleón, en su caso, le funcionaba de maravilla como herramienta motivadora, la cual le hizo ganar muchas batallas, además de un gran prestigio personal;

también recuerden que Napoleón Bonaparte ganó muchas batallas, pero no todas, tuvo uno de sus peores momentos en Bélgica, en la Batalla de Waterloo.

Cómo emprender con motivación Napoleónica

Porqué está tan en boga la ‘llamada a la acción’

He querido desarrollar algunas ideas acerca de este tema del ‘call to action’ porque me parece que hoy más que nunca está de actualidad esto de la llamada a la acción en términos Napoleónicos.

Lo que se enseña en Mercadotecnia

En técnicas de mercadotecnia o marketing se recomienda apropiadamente, por lo que escuché en algún curso:

Preparar y proponer una buena llamada a la acción para cualquier tipo de mensaje o comunicado que la marca quiera exponer o publicar, llámense anuncios, correos electrónicos, banners, papelería membretada o cualquier tipo de mensaje que exponga la idea o filosofía de la marca, donde sea que ésta se publique.

En las páginas web de empresas o hasta en blogs personales, las ‘llamadas a la acción’ tienen como fin convencer a alguien de que adquiera un producto o un servicio,

y eso me parece loable y constructivo para propiciar la generación de ingresos,
porque cuando un cliente potencial decide pasar a convertirse en cliente real de tu empresa quiere decir que el mensaje de tu marca y sus beneficios le han convencido para seguir ese llamado a la acción.

Yo no soy experto en técnicas de mercadeo ni de marketing digital,

pero he querido exponer una serie de «malas prácticas» que veo por allí, donde algunos personajes utilizan estas técnicas agresivamente para embaucar a las buenas personas que están dispuestas a escucharlos por educación;

y con esto no estoy diciendo que Yo nunca vaya a caer en una de estas redes, parto de la idea de que todos contamos con al menos una pequeña proporción de ingenuidad.

Ejemplo de mala ‘llamada a la acción’ en Instagram

En el caso particular de mi perfil de Instagram, no entiendo porqué muchas personas de dudosa procedencia me contactan para ofrecerme que invierta en bitcoins,

y lo irrisorio es que también me sugieren que Yo mismo busque por mi cuenta más clientes para lograr el supuesto éxito que estos individuos ya han logrado alcanzar.

Este tipo de rollos casi siempre empiezan así:

-Hola Gustavo:

¿Te gustaría invertir y negociar con bitcoins?, no es difícil, yo te enseño.

Noto que tienes un gran potencial para generar enormes ingresos, da click aquí, o contáctame en este enlace para que empiece a cambiar tu vida (sic).

Me causa risa que supongan que mi vida no va bien, o que va peor que la de ellos, si no ¿Porqué asumen que quiero que cambie mi vida?

Y los personajes que firman, casi siempre tienen un perfil que dice:

Nombre: Fulano Menganez. Manager de Inversiones. Comercial de Forex, Especialista en Bitcoins y Servicios Financieros.

Y en sus imágenes se muestran en una mansión, o conduciendo un coche de alta gama italiano, o luciendo grandes galas en un restaurante de lujo, hasta salen abanicándose con una gran cantidad de dólares.

Otro tipo de ‘llamada a la acción’ muy de moda y que también me parece una trampa es el siguiente:

-Si quieres tener Equis Miles de seguidores solo entra en tal página web y allí te enseñaré con más detalle cómo puedes ganar más ‘followers’ para monetizarlos.

En muchos casos, lo curioso de esto es que estos supuestos ‘influencers’ o gurús de los medios digitales ni siquiera pueden demostrar con los hechos esos éxitos que al parecer ellos si han alcanzado.

Grandes mentiras de un Influencer

Hace todavía pocos años,

también me llegaron a contactar (en varias ocasiones) los promotores de esas empresas de supuesta y sospechosa economía social o economía colaborativa que funcionan de forma piramidal.

Estos individuos sí que tienen unas peroratas más convincentes y agresivas.

Después de que se les acaba el discurso donde me decían que

en mí veían a un futuro Diamante dentro de su empresa y a un Gran magnate de las ventas, -nótese magnate eh, no mariscal de campo-,

después pasaban al discurso ya realmente ofensivo donde me decían que

si no accedía a buscarles clientes estaba escogiendo un camino de incertidumbre,

que lo pensara bien, ya que me estaban haciendo el favor de ayudarme a prosperar, que no me lo volverían a ofrecer;

con mi negativa Yo renunciaba a un futuro tan próspero como el de estos individuos si no accedía a hacer caso a su ‘llamada a la acción’.

En pocas palabras me empujaban a que me pusiera a trabajar para que ellos hicieran dinero.

La sugerencia es tener cuidado

Lo que quiero transmitir con todo esto es mi recomendación de que tengas cuidado a la hora de poner atención a estos discursos con posterior llamada a la acción.

A todos nos gusta escuchar que somos muy buenos,

aunque nos suene medio falso o hipócrita el discurso, pero mientras hablen bien de nuestra persona, uno siempre estará dispuesto a seguir escuchando, y esto lo saben perfectamente estos personajes.

A este respecto puedes leer o escuchar la siguiente entrada:

El Efecto Pigmalión

Estos supuestos triunfadores se aparecerán con un rollo donde a uno le proponen una vida idílica de prosperidad, de dinero para gastar, donde uno va a ganarse por fin el respeto de la gente cercana,

asumiendo sin conocernos que antes no nos respetaba nadie,

¿ellos qué saben?

Pero, si seguimos meticulosamente las instrucciones de su llamada a la acción eso nos conducirá hasta el lugar donde nos merecemos, según su experiencia probada, ¡Cuidado!

Todos esto no son más que rollos baratos que tienen como fin manipularnos y convencernos para trabajar, gastar o poner dinero en sus manos con la supuesta promesa de que llegaremos muy lejos, allí donde nos vemos en nuestros sueños,

Y, eso sí, si no lo conseguimos, solo será nuestra culpa, por no haber sido capaces de implementar esas maravillosas técnicas que nos han transmitido con tanta «generosidad».

REFLEXIÓN FINAL

En una coyuntura económica en recesión, donde muchos viven carencias y la precariedad está a pocos centímetros de distancia,
donde la mayoría tiene ideas, planes, proyectos e ilusiones,

surgen algunos personajes que aprovechan estas necesidades, no solo primordiales o de supervivencia -como explicara Abraham Maslow en su Pirámide de necesidades-,

sino que  también utilizan esas necesidades que todos tenemos de motivación, autorealización, y de ser aceptados por nuestro medio para llenarnos la cabeza de humo con el fin de que sucumbamos a esa ‘llamada a la acción’ que solo beneficiará los bolsillos de estos caraduras.

Dinero fácil no existe, no se gana un dólar, un peso o un euro sin antes imprimir una gran cantidad de esfuerzo.

No esperes que los demás te respeten por tu dinero, o por tus supuestas posesiones materiales, y tampoco por tu número de seguidores, esto sería tanto como acceder a poner tu dignidad en manos de otros, para que estos determinen si tienes o valía, no lo permitas.


No hay mercado para tus emociones, así que nunca inviertas tus sentimientos, solo demuestra tu actitud con los hechos. @success.slogans


Fotografía de Pixabay.com libre de Derechos de Autor.
Fotógrafo: Lutz Peter

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