¿Cómo era mi vida antes de Google? | 446

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¿Cómo era mi vida y mi trabajo antes de Google? ¿Qué habilidades tenía que desarrollar para encontrar información con eficiencia?

Antes de Google ¿cómo obtenía información?

¿Cómo me convierto en vampiro, o en un individuo socialmente responsable, o en sirena, o en hombre lobo?

Puede que estas preguntas parezcan locas o ridículas, pero son las primeras que me arroja el buscador de Google cuando tecleo:

“Cómo me convierto…….”.

El algoritmo de Google me propone estos resultados porque son las preguntas más buscadas entre los internautas cuando teclean esa combinación de palabras, al menos a la fecha de realizar la entrada de este blog y podcast de emprendimiento.

En la actualidad, una búsqueda en Google puede arrojarte millones de resultados de dónde elegir.

Mucha gente suele creer que las primeras posiciones de las búsquedas son las mejores, y probablemente sea así.

Sin tomar en cuenta la calidad del contenido propuesto en la primera página, hay que entender que esas primeras posiciones pueden estar trabajadas convenientemente dando un posicionamiento orgánico (con ayuda del SEO), o pueden estar en los primeros lugares gracias a un posicionamiento pagado.

Uno tiene que saber buscar la información en Google, y saber cómo leerla, o barrerla para tratar de obtener la mejor que se pueda, y esto es casi una labor imposible, porque el Google te arroja millones de resultados en la mayoría de los casos.

Este es el problema de hoy, que tampoco es tan malo, el saber gestionar tanta información.

Pero,

¿Cómo era mi vida antes de Google?

¿Cómo me las arreglaba para buscar información antes de Google, o de Yahoo o de Bing?

¿A qué fuentes acudía para saber de algún tema que quería desarrollar?

¿Qué hacía para resolver mis dudas?

Me empiezo clasificar entre “la gente mayor”, porque veo que soy de las personas que todavía pueden recordar cómo era la vida antes del Internet, sobre todo antes de Google.

¡Y nos las arreglábamos sin él!.

Un poco de historia antes de Google.

En 1993, seis estudiantes de la Universidad de Stanford crearon una plataforma de análisis estadístico que relacionaba palabras, y la llamaron Excite.

Al año siguiente, allí mismo en Stanford, nació Yahoo como un directorio para buscar información entre los sitios que sus dos co-fundadores, David Filo y Jerry Yang consideraban más interesantes.

Después, Yahoo funcionaba más bien como un mapa para ubicarte mientras navegabas en Internet.

Ya en plena década de los noventas, surgió con gran fuerza el uso de los buscadores como herramienta para obtener información, y entre todos, Altavista fue el que más creció.

Poco después, Larry Page y Sergey Brin lanzaron Google, empezando a posicionarlo no solo como el principal buscador en red, sino como una de las empresas de tecnología más importantes del mundo.

Principios de Éxito de Larry Page, CEO de Google.

Hace más de veinticinco años, en la década de los noventas, antes de Google,

cuando ya iniciaba la tecnología de los buscadores pero todavía no estaban tan desarrollados, uno tardaba muchísimo tiempo y a veces gastaba muchos recursos en obtener poca información, y aún así había que evaluarla y saber seleccionarla.

En esa época, para buscar información académica, técnica o histórica,

uno básicamente recurría a libros, a diccionarios, o a enciclopedias, o en su caso acudía a en la biblioteca de mi Universidad.

No había necesidad de leerlos todos,

tenía que saber leer rápido, asimilando lo más importante; tenía que adelantar páginas, saltar de párrafo en párrafo, y de capítulo en capítulo hasta dar con la información más útil.

También tenía que ir tomando apuntes, o marcando renglones, párrafos o páginas.

Uno tenía que poder hacer un barrido general de los libros con el fin de discriminar una información de la otra.

Antes de Google también utilizaba mucho los Catálogos y revistas especializadas.

Recuerdo que en la hemeroteca de mi Universidad (La Universidad Iberoamericana), existía una gran cantidad de información en forma de revistas, periódicos y publicaciones especializadas de cada tema y cada profesión, y si consideraba que algo me iba a ser útil, le sacaba fotocopias.

En uno de los trabajos que tuve, mi empresa me llegó a autorizar la suscripción a dos revistas de mi especialidad, en las que Yo me daba cuenta de los avances de la tecnología en cuanto mis intereses, y jamás las tiraba.

Leía esas revistas casi en su totalidad, para luego poder usarlas como referencia en caso de necesitar alguna información.

Los catálogos especializados me los regalaban los mismos proveedores, unos catálogos con gran variedad productos que me servían para hacer consultas.

Me acuerdo que guardaba muchos artículos, los cuales pensaba que en algún momento me iban a servir, o les sacaba copias, y también recortes de periódicos, y mis notas personales.

Tenía varias carpetas para concentrar la información que pudiese serme de utilidad en otro momento, dado que no podía memorizarla toda.

En ocasiones, cuando tengo que resolver cualquier cosa, me acuerdo que por allí ya he leído algo del asunto y me dirijo a la carpeta correspondiente.

Hoy, todavía tengo la costumbre de recortar alguna cosa del periódico y guardarla en un libro afín, o en un archivo

Tener conocimientos propios también era muy útil,

pero lo más importante era saber quien contaba con el know-how que Yo desconocía.

En el trabajo conocía a compañeros de otras áreas que podían apoyarme con sus conocimientos especializados.

Era fundamental saber a quién recurrir para cada asunto

Había que conocer quién sabía de leyes, quién de comercio internacional, quién dominaba los impuestos, en fin, saber a quién preguntarle o pedirle consejo.

La información a distancia antes de Google.

Si tenía gestiones en lugares alejados, o en varias ciudades, era indispensable conocer a gente en cada sitio, que aunque no fuesen expertos, si al menos supiesen con quién dirigirme para obtener la información requerida.

El auge del fax antes de Google.

Y para no perder tiempo en desplazamientos, en ese momento proliferó el uso del Fax.

Ya existía el correo electrónico antes de Google, pero en muchos casos no lo aceptaban como algo formal u oficial, así que había que utilizar el Fax.

Primero había que hablar por teléfono y solicitar la información,

o en su caso, si la cosa era más formal, primero enviar un fax explicando los motivos y luego había que confirmar su buena entrega, y ponerme a esperar.

Antes de Google las relaciones profesionales tenían otro sentido.

En general, uno buscaba relacionarse con otros profesionistas para construir relaciones a partir de hacer bien el trabajo mutuo. Colaboraba con otras personas que también hacían bien su trabajo, para que conocieran la información que Yo podía proveerles.

Esto era una especie de Networking, pero para intercambio de información.

Beneficios de recomendar a otros y Networking.

El actual uso de Google acorta los tiempos de traslado a la biblioteca, o al colegio de profesionales, o a la oficina de un colega para ir a preguntarle algo, porque en la mayoría de los casos estos desplazamientos o llamadas telefónicas ya no son necesarios.

Antes de Google muchos trabajos se detenían por falta de información.

A veces interrumpía mi trabajo por falta de información, entonces tenía que seguirme con otra actividad u otro objetivo, y debía planear cómo y dónde continuar con esa actividad detenida, para no dejarla a la mitad.

En general, antes de Google se aprendía de otra forma.

Antes de Google el trato personal con los colegas era más cercano, pero eso sí, se perdía más tiempo en desplazamientos y conversaciones a veces intrascendentes, aunque muchas veces aprendía en base a escuchar historias interesantes.

Antes de Google, Yo aprendía de otros profesionales mientras me contaban alguna anécdota personal.

Hace más de 25 años era tiempo de contar historias con aplicación práctica.

Hoy, trabajando con búsquedas en Google y usando los tutoriales que te sugiere, uno tiene un nulo contacto con otras personas, uno se encuentra y se siente más aislado, aunque tenga 2000 seguidores en Redes Sociales.

Yo en lo particular, en esos años antes de Google, solía fijarme más en la gente que tenía libros. Si ibas a su casa o a su oficina, y observabas muchos libros, dabas por hecho que esa persona estaba versada en su tema.

Cómo Destacar, Liderar y Evolucionar con la lectura.

Si estaba en la oficina de otra persona y no veía libros alrededor,

o catálogos, o revistas especializadas, o al menos algún diccionario, podría hacer un juicio probablemente injusto en relación a sus conocimientos.

Entiendo que nadie puede saberlo todo, pero los que queríamos desarrollar nuestro trabajo procurábamos tener nuestros libros de cabecera en el mueble tras el escritorio

Al menos yo necesitaba tener a la mano los libros que más consultaba.

Algunos libros los había usado para estudiar en la Universidad y los llevaba conmigo a todos mis lugares de trabajo, y esos jamás los prestaba.

Hoy en día no se prestan muchos libros, más bien se comparten vínculos (o links), y casi nadie los lee extensivamente.

Dejando de lado las cosas del trabajo:

¿Cómo le hacía para conocer las letras o ‘lyrics’ de las canciones en inglés?,  los que hoy en día son muy prácticos y útiles para aprender idiomas.

En general, cuando uno no domina el idioma como un nativo, puede que a nivel profesional lo hable decoros-amente, pero no tanto ni suficiente como para entender a fondo las canciones.

En esa época, uno tenía que conocer a alguna persona que dominara el inglés (o cualquier idioma que le interesara), o que fuese nativo para que te hiciera el favor de traducir alguna canción que te interesara, o cualquier documento.

Era necesario poner atención a las recomendaciones.

En general, antes de Google, había que poner más atención en las cosas que otros nos recomendaban. Unos apuntábamos los nombres de lugares, calles, referencias, teléfonos, en fin, dependíamos más de la memoria, ¡y no acudíamos al Google Maps!.

En la escuela, en la Universidad o en cualquier curso,

poníamos más atención a los maestros. Ellos y ellas eran en gran medida la fuente de información más fiable, que además nos compartían muchas anécdotas en torno al tema principal; todo esto era muy útil para reforzar nuestros conocimientos.

En el trabajo se veía mal que habláramos entre nosotros,

especialmente si el asunto no era profesional. Y es que antes de Google cualquier cosa podía ser tema de conversación.

Actualmente, las distracciones no provienen tanto de compañeros conversando, sino del teléfono móvil, o de la pantalla de la computadora donde la mayoría acude por información al Google, para saber cosas que quizá ya le habían enseñado en la secundaria, pero que ya no recuerdan.

Esa era una época en que Aprendíamos mucho de los demás.

Antes de Google, le dedicábamos más atención a nuestros interlocutores. Si alguno viajaba a algún país raro, éste nos contaba sus experiencias y lo que había conocido. T

Hasta donde podíamos, todo eso lo registrábamos en nuestra memoria, y si alguna vez teníamos alguna duda o queríamos saber algo acerca de ese país extraño, nos comunicábamos con ese amigo y le preguntábamos.

Actualmente, Google no solo es un buscador de información, también te puede responder con mediana veracidad las más variadas y escabrosas preguntas.

Google nos ha convertido en profesionales más perezosos, porque todo lo obtenemos con más facilidad.

Uno de los cometidos principales de Google es:

“Organizar toda la información del mundo”, cosa que parece una titánica labor, y en eso están avanzando a diario.

Pero dado el tamaño y complejidad de sus intenciones, Google sigue sin poder arrojar los mejores datos para tus búsquedas,

Lo que sí está logrando Google y es parte de su gran éxito, es el hecho de que te proporciona lo que quieres, solo si sabes buscarlo, y en centésimas de segundo.
Pregúntate:

¿Qué sería de mis actividades si de repente Google desapareciera para siempre?


No sé cuál sea mejor, ¿Google?, ¿Yahoo ‘o ¿Bing?.

Espera, ¡que lo voy a Googlear!


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