Cómo remplazar la envidia por hábitos positivos | 131

  • Cómo remplazar la envidia por hábitos positivos. Técnicas útiles que pueden remplazar la envidia con hábitos mentales más productivos que nos hagan sentir más positivos.
  • Muchos de nosotros hemos experimentado en nuestras vidas sentimientos normales de envidia y celos. Además de ser un pecado capital, la envidia se diferencia de los celos porque usualmente se manifiesta cuando deseamos algo que no tenemos. Con la envidia podremos encontrar muchas y diversas formas de menospreciar o descalificar a quien sí tiene eso que deseamos.
  • Cuando en el lugar de trabajo alguien cuenta con privilegios que nos gustaría tener, sentimos natural envidia, pero cuando ese alguien posee cualidades personales que envidiamos, esas que no se pueden adquirir fácilmente, tales como el talento, el carisma y hasta la buena presencia física, tendemos a descartar el valor de esas cualidades y hasta tratar a estas personas con desprecio. Algunos se sienten mejor disminuyendo los logros de aquellos a los que envidian, incluso utilizando frases como “ha tenido suerte”, “es el favorito del Jefe” o “estuvo en el lugar y en el momento preciso”. Con este tipo de aseveraciones, no solo se pone en cuestión la capacidad de la persona que se envidia, también del o los responsables de tal decisión y se pone en tela de juicio la legitimidad de toda la empresa. Se puede decir que quien profiere estos comentarios es una persona reactiva, alguien negativo, y aunque alguna vez podría tener razón, debe saber callarse.
  • Otra manifestación de la envidia es el distanciamiento, mucha gente tiende a alejarse del objeto de su envidia. Aunque los rivales profesionales se pueden retar unos a otros amigablemente, los envidiosos son propensos a tener dificultades para aprender de sus colaboradores y competidores, sobre todo a trabajar con estos en equipo, prefieren evitarlos , esto provoca tensiones y hasta fracturas de grupo.
  • Cómo remplazar la envidia con hábitos positivos.

  • Cómo podemos hacer para evitar o minimizar este reactivo sentimiento de envidia, voy a sugerirles unas cuantas técnicas que he encontrado las cuales pueden remplazar la envidia con hábitos mentales más productivos que nos hagan sentir más positivos:
  • Trata de descubrir lo que provoca tu envidia. La clave es reconocer las circunstancias y cualidades por las que otros desencadenan tu envidia.

  • No te fijes en los demás, concéntrate en ti mismo y en tus acciones, tratando de lograr tus objetivos uno tras otro. Hay que evitar las comparaciones, si alguien gana más dinero y trabaja la mitad que tú, no lo envidies o descalifiques. Desconoces todas las circunstancias de esto, probablemente, tendrá una mayor carga de responsabilidades, eso no lo sabes al cien por ciento. Procuremos concentrémonos en lo nuestro, en hacer que las cosas sucedan y sean tangibles nuestras acciones.
  • No te fijes en los demás, concéntrate en ti mismo y en tus acciones, tratando de lograr tus objetivos uno tras otro.

  • No dependas del reconocimiento de los demás. Aunque alcances un éxito que consideres merezca un aumento de sueldo, premio, condecoración o hasta una aplauso público, no te quedes esperándolo, muchas veces por «n» circunstancias, o hasta por envidia no se te dará el reconocimiento debido. Debes estar seguro de lo que has hecho, emocionalmente tranquilo y saber que algunas veces alguien más podrá recibir ese reconocimiento y tu siendo mejor permanecerás al margen y hasta te sentirás despreciado(a).
  • Reconoce los méritos de los otros. Aunque la envidia es un sentimiento feo, todavía se puede transformar en un aliciente para la buena competencia. Si un compañero recibe una promoción, esta puede servirnos de acicate para despertar de algún letargo o momento de pasividad. Debemos activarnos, analizar las causas del éxito ajeno y tratar de alcanzar nuestro máximo potencial de trabajo. Felicitemos a esa persona con un rostro relajado, sin adularla, reconozcámosla como un ejemplo, imitemos aquellas cosas positivas que le admiremos en lugar de exponernos como alguien envidioso.
  • No acapares recursos para ti mismo. No creas que porque no compensas económicamente a tu equipo, o porque haces acopio de recursos y no los compartes tienes garantizado el éxito, todo esto provoca envidias, resentimientos y rompe las relaciones que muy seguramente necesitarás en un futuro. Reconocer debida y justamente a tu gente, compartir recursos con otros grupos, departamentos y hasta con la competencia te saca del aislamiento, te hace un líder reconocido, lograrás reciprocidad en lugar de generar envidias, y provocarás una necesaria y positiva colaboración, tanto a nivel de tu grupo como a nivel externo.
  • Si quieres que te envíe el texto completo del audio de esta y otras emisiones de este Podcast, solo tienes que ponerte en contacto conmigo y con mucho gusto te lo envío por e-mail.
  • La entrada y la salida musical es de Kevin MacLeod de Incompetech.com
  • En este episodio me despido con una frase anónima.

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